{"id":200,"date":"2022-03-15T16:47:07","date_gmt":"2022-03-15T16:47:07","guid":{"rendered":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/?post_type=chapter&#038;p=200"},"modified":"2022-03-15T17:03:46","modified_gmt":"2022-03-15T17:03:46","slug":"chapter-copy","status":"publish","type":"chapter","link":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/chapter\/chapter-copy\/","title":{"raw":"chapter copy","rendered":"chapter copy"},"content":{"raw":"Unos a\u00f1os despu\u00e9s de la firma del Tratado de Tordesillas, en 1513, el explorador Vasco N\u00fa\u00f1ez de Balboa cruz\u00f3 el istmo de Panam\u00e1 y descubri\u00f3 el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, tomando posesi\u00f3n de manera solemne de todas las aguas de ese oc\u00e9ano, y tambi\u00e9n de todas las tierras ba\u00f1adas por \u00e9l, reforzando as\u00ed los derechos de la Corona de Castilla. Y aunque algunos historiadores afirman que en 1527 el navegante \u00c1lvaro de Saavedra Cer\u00f3n, primo de Hern\u00e1n Cort\u00e9s, naveg\u00f3 cerca de las costas californianas, no ser\u00eda hasta dos d\u00e9cadas despu\u00e9s de la firma de dicho Tratado, ya en 1533, cuando los castellanos llegar\u00edan a la Baja California.\r\n\r\nEl primero de ellos fue el piloto Fort\u00fan J\u00edmenez, quien sali\u00f3 a navegar desde el puerto novohispano de Cozcatl\u00e1n (actual Manzanillo) siguiendo la costa hacia el noroeste, bajo el mando de Diego Becerra, otro primo de Cort\u00e9s, en un nav\u00edo propiedad de este, llamado la Concepci\u00f3n, y que, tras provocar un mot\u00edn a bordo de la nave, consigui\u00f3 llegar al actual puerto de La Paz, pensando que era una isla y no una pen\u00ednsula. All\u00ed, debido al terrible desencuentro que tuvo con los indios de la regi\u00f3n (posiblemente guaycuras o peric\u00faes, que entonces se disputaban ese territorio), quienes respondieron a la violencia y robos ejercidos por los navegantes hispanos enfrent\u00e1ndose con ellos, J\u00edmenez y otros hombres murieron, mientras que los pocos supervivientes de la expedici\u00f3n consiguieron navegar de regreso hasta las costas de Jalisco. Pero no fue Jim\u00e9nez sino Hern\u00e1n Cort\u00e9s quien dio nombre a ese territorio, cuando auspici\u00f3 la tercera expedici\u00f3n para explorar las costas del Pac\u00edfico en 1535. Entonces los navegantes, bajo su mando, y el de su hombre de confianza el capit\u00e1n Francisco de Ulloa, llegaron de nuevo a la actual bah\u00eda de La Paz, que ahora s\u00ed bautizaron como de la Santa Cruz. All\u00ed, tras levantar un peque\u00f1o poblado al que llamaron Puerto del Marqu\u00e9s, permanecieron varios meses, durante los cuales tuvieron contactos relativamente pac\u00edficos con los naturales (guaycuras), de los que llegaron a recoger algunas impresiones sobre su modo de vivir, reconociendo la zona e incluso llegando a trazar un primer mapa de California, una carta an\u00f3nima muy sencilla que comprende la costa entre el cabo Corrientes y los r\u00edos San Pedro y San Pablo y el extremo meridional de la pen\u00ednsula, en la que se identifican las islas de Perlas y Santiago, y en la que de la pen\u00ednsula de California solo se dibuja la punta inferior,\u00a0 por lo que no queda definida ni como pen\u00ednsula ni como isla.[footnote]MECD, AGI, MP-M\u00e9xico 6.[\/footnote]\r\n\r\nSeg\u00fan algunos autores, este primer\u00edsimo mapa la convertir\u00eda por fin en tierra de frontera, para empezar a dejar de pertenecer al mundo de los mitos. Aunque m\u00e1s bien fue la hostilidad del territorio y la carencia de agua y comida lo que hizo que los expedicionarios, que en un primer momento cre\u00edan haber alcanzado las tierras del m\u00edtico reino que aparec\u00eda en la famosa novela de caballer\u00eda de la \u00e9poca <em>Las Sergas de Esplandi\u00e1n<\/em>, evidenciasen que en la tierra que hab\u00edan alcanzado no hab\u00eda ninguna de las riquezas que ellos esperaban.[footnote]Rodr\u00edguez de Montalvo, Garci. <em>Las Sergas de Esplandi\u00e1n<\/em>, Imprenta de Juan de Juta Florent\u00edn, Burgos, 1526.[\/footnote] Y es que como es sabido, en dicha novela, escrita por Garci Rodr\u00edguez de Montalvo hacia fines del siglo XV, se habla de la m\u00edtica isla de California, poblada de amazonas, rica en oro y gobernada por la reina Calafia. Fue por ello que la pen\u00ednsula recibi\u00f3 el nombre de California, y por extensi\u00f3n tambi\u00e9n se denominar\u00eda del mismo modo a todos los territorios localizados al norte de ella. Pero los primeros espa\u00f1oles que alcanzaron la bah\u00eda de La Paz, m\u00e1s que disfrutar de ese m\u00edtico lugar del que hablaba Rodr\u00edguez de Montalvo y sus riquezas, se encontraron con una tierra que les caus\u00f3 una profunda decepci\u00f3n, y de la que pr\u00e1cticamente el \u00fanico provecho que sacaron fueron las perlas que obtuvieron de los nativos de la zona (y que supondr\u00edan el posterior im\u00e1n de diferentes viajes a las Californias).\r\n\r\nRegres\u00f3, en 1536 Cort\u00e9s a Acapulco, dejando a Ulloa como teniente gobernador en el poblado que hab\u00edan fundado en la bah\u00eda de La Paz, donde permanecer\u00eda durante casi dos a\u00f1os hasta abandonarlo definitivamente, al no poder hacer frente al hambre y las enfermedades que sufr\u00edan los colones. No obstante la dureza del territorio conocido hasta entonces, y el fracaso que hab\u00eda representado la \u00faltima expedici\u00f3n de Cort\u00e9s, este auspici\u00f3 un nuevo viaje, que de nuevo emprender\u00eda Ulloa en 1539, con el prop\u00f3sito de explorar el mar que rodeaba a la bah\u00eda de Santa Cruz. Zarparon las naves desde Acapulco y, tras navegar hacia el norte y sufrir el naufragio de una de ellas, los expedicionarios lograron penetrar en el Golfo de California para llegar hasta el delta del r\u00edo Colorado, lugar al que nombraron Anc\u00f3n de San Andr\u00e9s, por haber llegado all\u00ed ese mismo d\u00eda, y Mar Bermejo (o Mar de Cort\u00e9s), por el color rojizo que le daban las aguas del dicho r\u00edo. Continu\u00f3 Ulloa reconociendo la costa hasta confirmar que se trataba de una pen\u00ednsula, levantando los primeros mapas de la zona Domingo del Castillo, piloto conocedor del trazo de cartas marinas, que le acompa\u00f1aba, aunque en la cartograf\u00eda elaborada con posterioridad en ocasiones se siguiese representando como una isla. Una vez alcanzado el punto m\u00e1s al norte de su navegaci\u00f3n, y creyendo haber alcanzado los 34 grados, aunque realmente se encontraban a poco m\u00e1s de 31, naveg\u00f3 Ulloa las naos emprendieron el regreso al sur hasta entrar de nuevo en la bah\u00eda de La Paz y navegar hasta el extremo sur de la pen\u00ednsula, para despu\u00e9s doblar el cabo San Lucas y poner rumbo al noroeste hasta la isla de la Magdalena, donde Ulloa result\u00f3 herido tras un enfrentamiento con los nativos. En abril de 1540 los expedicionarios se encontraron en la isla de Cedros, a la que los nativos parece ser que llamaban Huamalg\u00e1, que significa la nebulosa, donde permanecieron durante casi tres meses esperando una mejora del clima,; pero los vientos contrarios no permitieron navegar a las naos y solo pudieron llegar hasta un cabo cercano al que llamaron del Enga\u00f1o (que bien podr\u00eda ser la actual Punta Antonio o la Punta Baja), desde donde tuvieron que regresar hacia La Paz. Una vez all\u00ed zarparon de nuevo hacia la isla de Cedros, y Ulloa envi\u00f3 una de sus naos con correspondencia a Cort\u00e9s para informarle de todo lo sucedido hasta entonces, mientras \u00e9l intentaba continuar sus exploraciones hacia el norte con unos pocos marineros a bordo de una nao que finalmente se perdi\u00f3 en el mar. Nunca m\u00e1s se volvi\u00f3 a saber de \u00e9l.\r\n\r\nEn cuanto a las relaciones con los nativos, se puede decir que realmente fueron Ulloa y sus hombres quienes mantuvieron por primera vez ciertos contactos con los naturales de la costa occidental de la Baja California, llegando incluso a observar las diferencias existentes entre las distintas gentes (probablemente todos ellos guaycuras y peric\u00faes) que habitaban la costa en algunos de los lugares que visitaron, como la bah\u00eda de La Paz, la bah\u00eda Magdalena y, finalmente, la isla de Cedros, donde quedaron sorprendidos, tanto por la cantidad de \u00e1rboles que hab\u00eda, por lo que llamaron as\u00ed al lugar, como por las canoas que empleaban los nativos y por el diestro manejo de ellas.\u00a0En la Baja California Sur habitaban desde hac\u00eda m\u00e1s de diez mil a\u00f1os los peric\u00faes (tambi\u00e9n llamados ed\u00faes o coras) en la zona m\u00e1s al sur, los guaycuras (guaicuras o waicuras) en el \u00e1rea central, y los cochim\u00edes en el extremo norte. Como muchos de los pueblos nativos de las costas occidentales de Norteam\u00e9rica, todos ellos eran b\u00e1sicamente n\u00f3madas que viv\u00edan de la caza, la pesca y la recolecci\u00f3n, explotando los recursos marinos y terrestres de su entorno, sin llegar a establecerse nunca en grandes asentamientos. Estos pueblos de la Baja California tampoco practicaban la agricultura ni la ganader\u00eda, y aunque se trataba de grupos bastante diferenciados entre s\u00ed parece ser que los dos primeros guardaban ciertas semejanzas en cuanto a su idioma, lo que no evitaba que mantuviesen continuos conflictos, mientras que los que habitaban los territorios m\u00e1s al norte pertenec\u00edan al grupo \u00e9tnico ling\u00fc\u00edstico de la familia yumano-cuchim\u00ed. La mayor parte de la informaci\u00f3n etnogr\u00e1fica que tenemos de los dos primeros grupos, que fueron con los que tuvieron alg\u00fan contacto los navegantes hispanos durante la primera mitad del siglo XVI, proviene de los exploradores que les visitaron en esa \u00e9poca y de los misioneros que intentaron evangelizarlos despu\u00e9s, destacando todos ellos su austera manera de vida, debida fundamentalmente a las dif\u00edciles y hostiles condiciones de los territorios que habitaban.\r\n\r\nAs\u00ed, la costa oeste de los actuales Estados Unidos fue explorada por los hispanos ya durante los primeros a\u00f1os de la conquista del continente, pero fueron tantos los esfuerzos que tuvo que hacer la Monarqu\u00eda hisp\u00e1nica para conquistar y colonizar el amplio territorio americano del centro y del sur del continente, as\u00ed como las Filipinas y otros enclaves del Pac\u00edfico, y tan extendida la idea de que las costas California eran un territorio m\u00e1s arduo y desafortunado, comparado con las riquezas que exist\u00edan en otras zonas del continente, que fueron muy pocas las expediciones que se enviaron hacia la costa norte, por lo que tampoco se plante\u00f3 la Corona en aquel entonces ni siquiera crear establecimientos permanentes en esas tierras. Como escrib\u00edamos m\u00e1s arriba, no ser\u00eda hasta finales del XVIII, al tener noticias de las intenciones de rusos y brit\u00e1nicos de fundar asentamientos en los dichos territorios, cuando los Borbones, con el fin de expulsar a las otras potencias europeas, enviar\u00edan numerosas expediciones y favorecer\u00edan la implantaci\u00f3n de los primeros asentamientos en la costa noroeste de los Estados Unidos.\r\n\r\nNo obstante, aunque los hispanos no se estableciesen de manera oficial en la zona norte de la costa oeste del continente americano hasta finales del XVIII, s\u00ed que iniciaron los viajes exploratorios que les llevar\u00edan hasta esos territorios en las postrimer\u00edas de la primera mitad del siglo XVI, ya que, como hemos visto, fueron diversos los viajes llevados a cabo entonces por las costas occidentales m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras septentrionales de la Nueva Espa\u00f1a. De este modo, la Monarqu\u00eda hisp\u00e1nica, a trav\u00e9s del virreinato de la Nueva Espa\u00f1a, apoy\u00f3 y auspici\u00f3 las exploraciones y descubrimientos en la ruta de poniente, tanto para buscar el camino hacia el oriente, y las m\u00edticas islas Ricas de Oro y Plata, como para conocer con mayor exactitud sus territorios y poder protegerlos de sus enemigos europeos. As\u00ed, adem\u00e1s de los viajes que hemos recogido hasta ahora, un a\u00f1o despu\u00e9s de que Francisco de Ulloa alcanzase el extremo sur de la Alta California y descubriese el delta del r\u00edo Colorado, Hernando de Alarc\u00f3n, tras zarpar desde el puerto de Acapulco con instrucciones de llegar hasta el Mar de Cort\u00e9s, navegar\u00eda por el dicho r\u00edo, remont\u00e1ndolo en botes, hasta llegar a su confluencia con el r\u00edo Gila. Ser\u00eda durante su expedici\u00f3n cuando el notable piloto Domingo del Castillo, que hab\u00eda acompa\u00f1ado anteriormente a Ulloa por esos mares, trazar\u00eda la primera carta geogr\u00e1fica completa de California, en la que este territorio aparece ya como una pen\u00ednsula, y no como una isla.\r\n\r\nCuando Alarc\u00f3n regres\u00f3 a M\u00e9xico, tanto su relaci\u00f3n del viaje como los mapas levantados tras \u00e9l despertaron de nuevo el inter\u00e9s del entonces virrey de la Nueva Espa\u00f1a, Antonio de Mendoza, por la exploraci\u00f3n del litoral exterior de California y por la b\u00fasqueda de un paso interoce\u00e1nico, por lo que este decidi\u00f3 enviar una expedici\u00f3n a cargo del marino Juan Rodr\u00edguez Cabrillo, con la instrucci\u00f3n de costear California por la costa del Pac\u00edfico y navegar todo lo m\u00e1s que se pudiera hacia el norte. En la <em>Relaci\u00f3n del Descubrimiento que hizo Juan Rodr\u00edguez navegando por la contra-costa del Mar del Sur al Norte<\/em>,[footnote]MECD, AGI, Patronato 20, N.5, R.13.[\/footnote] escrita por Juan P\u00e1ez en 1542, se explica con detalle el viaje realizado.\r\n\r\nSeg\u00fan dicha Relaci\u00f3n, parti\u00f3 la expedici\u00f3n de Rodr\u00edguez Cabrillo desde el puerto de la Navidad, para descubrir la costa de la Nueva Espa\u00f1a, el d\u00eda 26 de junio de 1542 con dos nav\u00edos, el gale\u00f3n San Salvador y la nao Victoria, a los que acompa\u00f1aba un peque\u00f1o bergant\u00edn nombrado San Miguel. El 5 de agosto arribaron las embarcaciones a la isla que ya hab\u00eda visitado Ulloa, la de Cedros, en 28 grados largos de altura, para adentrase despu\u00e9s en aguas en las que ninguna nao de la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica hab\u00eda navegado a\u00fan. A mediados de agosto ya hab\u00edan alcanzado la altura de 30 grados, el 19 de agosto estaban en la isla de San Bernardo (actual isla de San Jer\u00f3nimo) y el d\u00eda 20 en la Punta del Enga\u00f1o (actual Punta Baja), ya en 31 grados. Un poco m\u00e1s al norte, en 31 grados y medio, el 22 de agosto, el capit\u00e1n Rodr\u00edguez Cabrillo baj\u00f3 a tierra y tom\u00f3 posesi\u00f3n de ella en nombre del rey Carlos I y del virrey Antonio Mendoza, y le puso al puerto el nombre de Posesi\u00f3n (actual puerto de San Mart\u00edn en la bah\u00eda de San Quint\u00edn). All\u00ed trataron los expedicionarios de entablar relaci\u00f3n con los naturales, indios pescadores \u201cque huyeron quando vieron a los espa\u00f1oles, pero \u00e9stos tomaron a uno de ellos, al qual d\u00e1ndole ciertos rescates le soltaron\u201d.[footnote]Ib\u00eddem.[\/footnote] Estos nativos seguramente ser\u00edan kiliwa, un grupo perteneciente a la familia \u00e9tnico-ling\u00fc\u00edstica de los yumanos del norte de la pen\u00ednsula de Baja California, \u00e1rea donde habitaban adem\u00e1s los cucap\u00e1, pa ipai, kumiai y tipai, todos ellos descendientes de los primeros humanos que alcanzaron la dicha pen\u00ednsula hace al menos diez mil a\u00f1os, y que se trasladaban estacionalmente a lo largo de un extenso territorio buscando presas y especies de flora comestible, y tambi\u00e9n hacia las costas, donde pescaban o recolectaban moluscos. El encuentro con ellos estuvo marcado por la desconfianza y, aunque los exploradores permanecieron en el dicho puerto hasta el d\u00eda 27 de agosto, no tuvieron ning\u00fan otro contacto con ellos y se dedicaron a preparar las velas y aprovisionarse de agua. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s vieron humos y fueron hacia ellos en un batel, para encontrarse con otros treinta indios pescadores,\r\n<blockquote>de los que llevaron al nav\u00edo un muchacho y dos indias, a los quales dieron de vestir y rescates, y los dejaron ir, de los quales no pudieron entender nada por se\u00f1as (\u2026). [A los cinco d\u00edas] (\u2026) yendo a tomar agua hallaron ciertos indios que estuvieron quedos y les mostraron un xaguey de agua y una salina de sal, que hab\u00eda mucha, y dixeron por se\u00f1as que no hac\u00edan su habitaci\u00f3n all\u00ed sino dentro en la tierra, y que hab\u00eda mucha gente, este dicho d\u00eda en la tarde vinieron cinco indios a la playa a los quales trajeron a los nav\u00edos, y parecieron indios de raz\u00f3n, y entrando en el nav\u00edo se\u00f1alaron y contaron los espa\u00f1oles que estaban ah\u00ed y se\u00f1alaron que hab\u00edan visto otros hombres como ellos que ten\u00edan barbas y tra\u00edan perros y ballestas y espadas, ven\u00edan los indios untados con un bet\u00fan blanco por los muslos y cuerpo y brazos y tra\u00edan a manera de cuchilladas puesto el bet\u00fan, que parec\u00edan hombres en calzas y jub\u00f3n acuchillados, y se\u00f1alaron que a cinco jornadas de all\u00ed estaban los espa\u00f1oles, se\u00f1alaron que hab\u00eda muchos indios y ten\u00edan mucho ma\u00edz y papagayos, ven\u00edan cubiertos con cueros de venados adobados a manera de c\u00f3mo adoban los mexicanos los cueros que traen en las cutaras, es gente crecida y dispuesta, traen sus arcos y flechas como los de la Nueva Espa\u00f1a, con sus pedernales las flechas, y dioles el capit\u00e1n una carta para que llevasen a los espa\u00f1oles que dec\u00edan que hab\u00eda dentro en la tierra.[footnote]Ib\u00eddem.[\/footnote]<\/blockquote>\r\nSe refer\u00edan quiz\u00e1s los nativos a hombres de la expedici\u00f3n de Francisco V\u00e1zquez de Coronado o de la de Hernando Alarc\u00f3n.\r\n\r\nPartieron los nav\u00edos de Rodr\u00edguez Cabrillo del puerto de la Posesi\u00f3n el domingo 27 de agosto y siguiendo su rumbo hallaron una isla a dos leguas de tierra firme, a la que pusieron el nombre de San Agust\u00edn (actual isla de San Mart\u00edn). All\u00ed estuvieron hasta el 3 de septiembre, cuando reanudaron la navegaci\u00f3n con buen tiempo; el d\u00eda 7 de septiembre dieron fondo en una ensenada, y un d\u00eda despu\u00e9s, con vientos contrarios y corrientes escasas, llegaron a la punta del cabo de San Mart\u00edn y al cabo de Santa Mar\u00eda (llamado Ja\u2019 Tay Juwaat U\u2019 en kiliwa y despu\u00e9s cabo Colnett o Punta Colonet por los ingleses, al norte de San Quint\u00edn), en 32 grados y medio, donde se encontraron con otros indios con los que no se pudieron entender.\r\n\r\n<p style=\"color: #373d3f; font-size: 16px; line-height: 19.2px; hyphens: none;\"><i><img class=\"wp-image-117 \" src=\"https:\/\/openoregon.pressbooks.pub\/app\/uploads\/sites\/253\/2021\/12\/1_AGI_PATRONATO_0020_N005_R013_Fol-13R-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"722\" height=\"1007\" \/> <em>Relaci\u00f3n hecha por Juan P\u00e1ez, sobre el descubrimiento que hizo Juan Rodr\u00edguez, navegando por la contra-costa del Mar del Sur al Norte. Para su viaje sali\u00f3 del puerto de la Navidad el 27 de junio de 1542.<\/em> Documenta la primera vez que los expedicionarios hispanos navegaron hasta la altura de casi 44 grados, a la desembocadura del r\u00edo que llamaron, y anotaron despu\u00e9s en numerosos mapas, como el de Mart\u00edn Aguilar (actualmente Coos Bay).[footnote]Ibidem.[\/footnote]<\/i><\/p>\r\n\r\nDesde all\u00ed fueron hasta el cabo de la Cruz (actual Punta de Santo Tom\u00e1s), en 33 grados, donde volvieron a ver a indios en canoas, para seguir navegando hasta la ensenada que nombraron de San Mateo (actualmente llamada de Todos los Santos), un puerto bueno y cerrado, donde tomaron agua en una lagunilla y vieron unas manadas de animales como ganado que andaban de ciento en ciento y que se parec\u00edan a las ovejas del Per\u00fa.[footnote]Berrendos, como llam\u00f3 a estos animales fray Jun\u00edpero de la Serra en <em>Diario de fray Jun\u00edpero Serra en su viaje de Loreto a San Diego<\/em>, edit. Universidad de Texas, 2002.[\/footnote] En 33 grados y medio bajaron a tierra y tomaron posesi\u00f3n de ella; permanecieron en ese puerto durante unos d\u00edas y posteriormente continuaron navegando hasta los 34 grados. Un poco despu\u00e9s, en 34 grados y un tercio, los exploradores hallaron un puerto al que llamaron San Miguel (actual San Diego), donde volvieron a encontrarse con indios, que les contaron por se\u00f1as que tierra adentro hab\u00eda pasado gente como ellos. Esa misma noche bajaron algunos de los hombres de la expedici\u00f3n a tierra, a pescar con un chinchorro, y tres de ellos fueron heridos por flechas de los indios. Durante los dos d\u00edas siguientes volvieron a tener los hombres de Cabrillo contacto con los nativos, y estos les contaron que tierra adentro hab\u00eda m\u00e1s gente como ellos, que con ballestas, espadas y a caballo hab\u00edan matado a indios y que por eso les tem\u00edan. Seg\u00fan lo que pudieron entender los expedicionarios aqu\u00ed llamaban a los cristianos Guacamal, que en su lengua quer\u00eda decir extranjero.[footnote]Howe Bancroft, Hubert. <em>History of California<\/em>, 1542-1800, edit. W. Hebberd, 1963.[\/footnote] Seguramente estos nativos eran indios kumiai o\u00a0kumeyaay, pertenecientes tambi\u00e9n al grupo de los yumanos.\r\n\r\nTras sufrir en el puerto de San Miguel el primer temporal, las naos de Cabrillo zarparon el 3 de octubre para volver a navegar hacia el norte. Pasaron por las islas que los marineros bautizaron en honor a sus embarcaciones como San Salvador (actual isla de Santa Catalina) y la Victoria (actual isla de San Clemente), donde de nuevo tuvieron un breve contacto con los nativos, seguramente alg\u00fan grupo tongva que viv\u00eda en las islas del Canal del Sur, una de las tribus del grupo t\u00e1kico que habitaban esos territorios desde hac\u00eda al menos diez mil a\u00f1os, perteneciente a la familia ling\u00fc\u00edstica uto-azteca, tambi\u00e9n llamados kizh, y que despu\u00e9s ser\u00edan llamados gabrielinos. En 35 grados llegaron los hombres bajo el mando de Cabrillo a la que llamaron bah\u00eda de los Fumos o de los Fuegos (tambi\u00e9n llamada bah\u00eda de San Pedro, la actual bah\u00eda de Los \u00c1ngeles), y poco despu\u00e9s a un pueblo de indios junto al mar con casas grandes \u201ca la manera de las de la Nueva Espa\u00f1a\u201d, al que llamaron de las Canoas, por las muchas que all\u00ed hab\u00eda de los indios, con los que consiguieron comunicarse mediante se\u00f1as, y estos les indicaron que tierra adentro hab\u00eda cristianos como ellos, a los que los nativos llamaban Taquimines.\r\n\r\nEra el pueblo de las Canoas una gran aldea de indios chumash, del grupo que fue nombrado despu\u00e9s venture\u00f1o, que llamaban al lugar Humaliwu (cuya traducci\u00f3n ser\u00eda el lugar donde las olas suenan fuerte). Los ahora conocidos como chumash, palabra que deriva de Michumash, que significa fabricantes de dinero de cuentas de concha, se hab\u00edan establecido en la zona hac\u00eda unos diez mil a\u00f1os, y eran entonces una poblaci\u00f3n numerosa e importante, cuyas ra\u00edces m\u00e1s profundas se encuentran en el Canal de Santa B\u00e1rbara, y que contaba con pueblos tanto en las llamadas islas anglonormandas (Santa Cruz, Santa Rosa y San Miguel, e incluso en la peque\u00f1a isla de Anacapa, donde seguramente vivieron de manera estacional debido a su carencia de agua) y en la costa, como tierra adentro, habitando as\u00ed las regiones litorales centrales y del sur de California, desde la bah\u00eda del Morro en el norte hasta Malib\u00fa en el sur. Aunque seguramente la mayor densidad de su poblaci\u00f3n se encontraba en la zona costera, desde el ca\u00f1\u00f3n de Malib\u00fa al sur hasta Punta Concepci\u00f3n. El nombre de chumash les fue dado por los etn\u00f3grafos de finales del siglo XIX y proviene de la palabra empleada por los originarios del \u00e1rea de Santa B\u00e1rbara para identificar a los habitantes de las islas del Canal. No exist\u00eda una tribu chumash sino m\u00e1s bien un conjunto de pueblos independientes y pueblos confederados, con aldeas en las que habitaban desde 60 hasta mil personas. La organizaci\u00f3n social de los chumash estaba estratificada y las diferentes posiciones se vinculaban al nacimiento; de este modo el cargo de jefe (wot) era hereditario. Contaban con gremios de artesanos muy especializados que elaboraban diferentes utensilios como canastas, cordeles de fibra vegetal, puntas de proyectiles, dinero de cuentas de concha y, especialmente, un tipo de canoa conocida como tomol (tambi\u00e9n utilizada por los Tongva del \u00e1rea de Los \u00c1ngeles, que las llamaban tii\u00b4at). Estas canoas, de tablones de madera de secuoya, amarradas o cosidas con cuerdas hechas con fibras naturales, selladas normalmente con alquitr\u00e1n y resina de pino y pintadas y decoradas con mosaicos de concha, eran con las que navegaban y con las que consiguieron establecer una amplia red comercial. Algunos arque\u00f3logos incluso han llegado a relacionar los tomoles de los chumash con el contacto y el posible intercambio de conocimientos con navegantes polinesios. Sin lugar a dudas los tomoles fueron tanto la m\u00e1xima expresi\u00f3n de su cultura mar\u00edtima como un importante s\u00edmbolo de la identidad de los nativos chumash; de hecho, ellos se llamaban a s\u00ed mismos gentes del tomol y a sus canoas casas del mar, e incluso hoy en d\u00eda los descendientes ind\u00edgenas chumash han construido tomoles que se pueden ver en diferentes museos de Santa B\u00e1rbara. Los tomoles tambi\u00e9n llamaron enormemente la atenci\u00f3n de los hombres de Rodr\u00edguez Cabrillo, y por ello al pueblo en el que los vieron por primera vez lo llamaron el pueblo de las Canoas (actual Malib\u00fa).\r\n\r\nLlegaron pues los hombres de Cabrillo a tierras chumash y, tras tomar posesi\u00f3n del lugar, permanecieron ah\u00ed hasta el viernes 13 de octubre, cuando siguieron navegando hacia la isla que llamaron de San Lucas (ya en el archipi\u00e9lago del Norte o islas del Canal de California), viendo durante todo el recorrido indios en canoas y pueblos costeros, as\u00ed como plantaciones de ma\u00edz y vacas, y recibiendo noticias de la existencia de cristianos como ellos en esas tierras. El 18 de octubre llegaron al que llamaron cabo Galera (en la actualidad Punta Concepci\u00f3n), en 36 grados largos. Desde el pueblo de las Canoas hasta el cabo de Galera encontraron unas 30 leguas de costa muy poblada; seg\u00fan los expedicionarios a toda esa zona la llamaban los indios xexo (desde sotavento de Punta Concepci\u00f3n hasta dos Pueblos, en el actual condado de Santa B\u00e1rbara), y en ella exist\u00edan muchas lenguas diversas y muchas guerras de unos con otros. Tras partir de all\u00ed dirigieron las naos hacia un buen puerto, desde donde anduvieron con vientos contrarios, barloventeando, sin poder pasar de los 36 grados y medio. Diez leguas al norte del cabo de Galera continuaron los vientos contrarios y los nav\u00edos tuvieron que regresar a buscar resguardo al dicho cabo, donde algunos hombres bajaron a tierra a hacer aguada, y entonces llamaron a este abrigo el de Todos los Santos. Desde all\u00ed fueron a un pueblo, al que nombraron de las Sardinas por la abundancia de dichos peces (actual Santa B\u00e1rbara), y all\u00ed estuvieron tomando agua y le\u00f1a durante varios d\u00edas con ayuda de los nativos, e incluso una india, se\u00f1ora de esos pueblos, llamados Xocu (que habitaban desde Las Canoas hasta el pueblo de las Sardinas, en el actual condado de Santa B\u00e1rbara), fue a las naves y durmi\u00f3 dos noches en la capitana. El lunes 6 noviembre partieron del pueblo de las Sardinas, de nuevo rumbo a la Galera, donde llegaron el d\u00eda 11, y todo ese d\u00eda anduvieron veinte leguas por una costa sin abrigo ninguno y distinguiendo una cordillera de sierra en toda ella, muy alta. No advirtieron poblaciones ni humos, y a las sierras que vieron en 37 grados y medio las llamaron Sierras de San Mart\u00edn (actual Sierra de Santa Luc\u00eda). Fue entonces cuando durante dos d\u00edas sufrieron un temporal que, adem\u00e1s de causarles da\u00f1os, les hizo perder de vista a la nave compa\u00f1era. El lunes 13 de noviembre abonanz\u00f3 el viento y, aunque fueron en busca de la nao desaparecida a la vuelta de la tierra, pensaron que esta estar\u00eda perdida y navegaron hacia el norte, siempre cerca de la costa, por si encontraban un buen puerto donde reparar el nav\u00edo. Pero la mar era fuerte, la costa brava y las sierras muy altas, y no pudieron reconocer una punta que hiciese cabo hasta los 40 grados. All\u00ed, el mi\u00e9rcoles d\u00eda 15, volvieron a ver a su compa\u00f1era extraviada y dieron gracias a Dios por volver a encontrarse. El jueves amanecieron sobre una ensenada grande y anduvieron barloventeando todo ese d\u00eda y el d\u00eda siguiente, pero como no hallaron abrigo ninguno, y no osaron bajar a tierra para tomar posesi\u00f3n de ella por la mucha mar que hac\u00eda, echaron el ancla, y a esa ensenada, situada en 39 grados largos, como estaba llena de pinos, la llamaron bah\u00eda de los Pinos (actual bah\u00eda de Monterrey). El s\u00e1bado corrieron la costa y se encontraron sobre el cabo San Mart\u00edn, y a las monta\u00f1as que se ve\u00edan desde el dicho cabo, llenas de nieve en sus cumbres, las llamaron las Sierras Nevadas (la zona m\u00e1s al norte de la Sierra de Santa Luc\u00eda), y al cabo que est\u00e1 al principio de ellas, en 38 grados y 2 tercios, cabo de Nieve. Desde el cabo de San Mart\u00edn, que est\u00e1 en 37 grados y medio, hasta los 40 grados no vieron se\u00f1ales de indios. Regresaron a las islas de San Lucas, y fondearon en la que ellos hab\u00edan llamado Posesi\u00f3n, y que los nativos chumash llamaban Ciquimuymu (actual isla de San Miguel).\r\n\r\nEstando invernando en esta isla, el d\u00eda 3 de enero de 1543 muri\u00f3 Cabrillo, como consecuencia de una herida producida tras una ca\u00edda que hab\u00eda tenido en la anterior visita a la dicha isla, y por la que se hab\u00eda quebrado un brazo (aunque algunos autores afirman que la herida fue el resultado de una escaramuza con los nativos isle\u00f1os).[footnote]Anuario de Investigaciones, volumen 2, Centro de Investigaciones en Ciencias y Humanidades, Dr. Jos\u00e9 Mat\u00edas Delgado, 2002.[\/footnote] Fue entonces cuando cambiaron el nombre de la isla por el de Juan Rodr\u00edguez. Antes de morir, Cabrillo hab\u00eda transferido el mando de la expedici\u00f3n a su piloto, Bartolom\u00e9 Ferrelo, a quien orden\u00f3 seguir navegando cuando el tiempo lo permitiera, insisti\u00e9ndole en que no dejase de descubrir todo lo que fuese posible por esa costa. A finales del mes de enero partieron de nuevo los expedicionarios, ahora bajo el mando de Ferrelo, hacia la isla de San Lucas para recoger algunas anclas que hab\u00edan dejado all\u00ed, y una vez pasados los temporales, ya a mitad de febrero, continuaron su singladura hacia el norte, dirigi\u00e9ndose de nuevo hacia el puerto de Sardinas y, aunque sufrieron malos tiempos, el 22 de enero ya navegaban en busca del cabo de Pinos (actual Punta Reyes), teni\u00e9ndolo a la vista en cuatro d\u00edas. Prosiguieron su traves\u00eda sin ver se\u00f1ales de poblaciones a lo largo de la costa y el mi\u00e9rcoles 28 de enero, cuando tomaron la altura, pudieron observar que se encontraban en 43 grados (seguramente en alg\u00fan lugar cercano a la altura del actual Port Orford, en Oreg\u00f3n). Fue entonces cuando:\r\n<blockquote>hacia la noche refresc\u00f3 el viento y salt\u00f3 al su sudoeste, corrieron esa noche al oeste noroeste con mucho trabajo y el jueves en amaneciendo salt\u00f3 el viento al sudoeste con mucha furia y los mares ven\u00edan de muchas partes que les fatigaba mucho y pasaban por encima de los nav\u00edos, que al no tener puentes si dios no les socorriera no pudieran escapar, y no pudiendo tenerse al reparo de necesidad corrieron en popa al nordeste a la vuelta de tierra y teni\u00e9ndose all\u00ed por perdidos se encomendaron a Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe e hicieron mandas y corrieron as\u00ed hasta las tres horas despu\u00e9s de mediod\u00eda con mucho miedo y trabajo porque ve\u00edan que iban a perderse y ve\u00edan ya muchas se\u00f1ales de tierra que estaban cerca, as\u00ed de p\u00e1jaros como de palos muy frescos que sal\u00edan de los r\u00edos, aunque con la gran cerraz\u00f3n no aparec\u00eda la tierra, y a esta hora les socorri\u00f3 la madre de dios con la gracia de su hijo y vino un aguacero de la parte del norte muy recio que les hizo correr toda la noche y el otro d\u00eda siguiente hasta el sol puesto al sur con los trinquetes bajitos, y porque hab\u00eda mucha mar del sur les embest\u00eda cada vez por la proa y pasaba por ellos como por una pe\u00f1a, y salt\u00f3 el viento al noroeste y al nor noroeste con mucha furia que les hizo correr hasta el s\u00e1bado a 3 de marzo al sueste y al es sueste con tanta mar que los tra\u00eda desatinados, que si dios y su gloriosa madre milagrosamente no los salvaran no pudieran escapar. El s\u00e1bado a mediod\u00eda abonanz\u00f3 el tiempo y qued\u00f3 al noroeste, de lo que dieron muchas gracias a nuestro se\u00f1or, y de la comida tambi\u00e9n pasaban fatiga, por no tener sino solo bizcocho y da\u00f1ado. Les parece que queda un r\u00edo muy grande del que tuvieron mucha noticia entre 41 grados y 43 porque vieron muchas se\u00f1ales de ello. Este d\u00eda a la tarde reconocieron el cabo de Pinos, y por la mucha mar que hab\u00eda no pudieron hacer menos de correr la costa de vuelta en busca de puerto. Pasaban mucho fr\u00edo.[footnote]MECD, AGI Patronato 20, N.5, R.13.[\/footnote]<\/blockquote>\r\nAl amanecer del lunes 5 de marzo ya estaban los expedicionarios de vuelta en la isla de Juan Rodr\u00edguez, pero les fue imposible entrar en ella debido al mal tiempo, que tambi\u00e9n provoc\u00f3 la desaparici\u00f3n del otro nav\u00edo, y del que cre\u00edan que estar\u00eda en 44 grados cuando les cogi\u00f3 la tormenta. Tres d\u00edas despu\u00e9s partieron para ir hacia tierra firme, en busca de la nao compa\u00f1era, y llegaron al pueblo de las Canoas, donde tomaron a cuatro indios. Tambi\u00e9n fueron a la isla de San Salvador, pero all\u00ed no se encontraron con la otra embarcaci\u00f3n, as\u00ed que continuaron navegando hasta el puerto de San Miguel, donde tampoco la hallaron ni les dieron noticias de ella. En el dicho puerto esperaron durante seis d\u00edas y tomaron a dos muchachos, \u201cpara lenguas para llevar a la Nueva Espa\u00f1a\u201d, y antes de marcharse dejaron ciertas se\u00f1as por si llegaba el otro nav\u00edo. El s\u00e1bado 17 de marzo partieron de San Miguel y el domingo llegaron a la bah\u00eda de San Mateo, donde permanecieron un d\u00eda hasta poner rumbo a la isla de la Posesi\u00f3n, y en sus inmediaciones esperaron dos d\u00edas sin llegar a entrar en el puerto. El s\u00e1bado siguiente a medianoche llegaron a la isla de Cedros, y estando en ella fue el lunes, d\u00eda 26, cuando lleg\u00f3 la nave compa\u00f1era a la dicha isla. El d\u00eda 2 de abril partieron los dos nav\u00edos de regreso desde la isla de Cedros hasta la Nueva Espa\u00f1a, ya que no ten\u00edan bastimentos para volver a descubrir la costa. Finalmente, el s\u00e1bado 14 de abril llegaron las dos embarcaciones al puerto de la Navidad.\r\n\r\nAs\u00ed, fue en la segunda etapa del viaje, tras de la muerte de Cabrillo, cuando la expedici\u00f3n consigui\u00f3 llegar a m\u00e1s altura en su navegaci\u00f3n, ya que en 43 grados el nav\u00edo de Mart\u00edn Aguilar, a causa de los vientos, subi\u00f3 un poco m\u00e1s hacia el norte, navegando hasta donde les pareci\u00f3 que quedaba un r\u00edo muy grande. Se encontraron pues los hombres de Bartolom\u00e9 Ferrelo en el l\u00edmite norte de lo que hoy es el Estado de California, e incluso pudieron llegar a divisar y alcanzar alg\u00fan lugar de las costas del actual Estado de Oreg\u00f3n, quiz\u00e1s la bah\u00eda de Coos, ya que, seg\u00fan los expedicionarios, debieron subir hasta los 44 grados, pero una vez all\u00ed, a falta de refugio costero seguro, con las naves expuestas a los fuertes vientos y a las tormentas, estas tuvieron que ser gobernadas rumbo al sur, hasta la isla de Juan Rodr\u00edguez, para regresar despu\u00e9s a la Nueva Espa\u00f1a.\r\n\r\nAunque en la <em>Relaci\u00f3n del Descubrimiento que hizo Juan Rodr\u00edguez navegando por la contra-costa del Mar del Sur al Norte<\/em>,[footnote]Ib\u00eddem.[\/footnote] escrita por Juan P\u00e1ez se explica con detalle el viaje realizado por Cabrillo y Ferrelo, la informaci\u00f3n geogr\u00e1fica que en ella se aport\u00f3 no se lleg\u00f3 a recoger en la cartograf\u00eda de la \u00e9poca, o al menos parece que no se ha conservado mapa alguno que la contenga, lo que contribuy\u00f3 a que no se llegase a valorar como el important\u00edsimo logro que supuso. Como bien se\u00f1al\u00f3 el marino y ge\u00f3grafo Jos\u00e9 Espinosa y Tello en su Relaci\u00f3n del viaje hecho por las goletas Sutil y Mexicana en el a\u00f1o de 1792 para reconocer el Estrecho de Fuca; con una introducci\u00f3n en que se da noticia de las expediciones ejecutadas anteriormente por los espa\u00f1oles en busca del paso del noroeste de la Am\u00e9rica,[footnote]De Espinosa y Tello, Josef; Fern\u00e1ndez de Navarrete, Mart\u00edn; Alcal\u00e1-Galiano, Dionisio y Vald\u00e9s Flores Baz\u00e1n y Pe\u00f3n, Cayetano. <em>Relaci\u00f3n del viaje hecho por las goletas Sutil y Mexicana en el a\u00f1o de 1792 para reconocer el Estrecho de Fuca, con una introducci\u00f3n en que se dan noticias de las expediciones ejecutadas anteriormente por los espa\u00f1oles en busca del paso del Noroeste de la Am\u00e9rica<\/em>, Imprenta Real, Madrid, 1802.[\/footnote] publicada en 1802, al hablar de la expedici\u00f3n de Cabrillo se hace necesario insistir en que su osad\u00eda e intrepidez es digna de admiraci\u00f3n, teniendo en cuenta el estado de la n\u00e1utica en aquella \u00e9poca, la clase de nav\u00edos en los que llev\u00f3 a cabo la expedici\u00f3n y los tiempos que le acompa\u00f1aron durante el viaje. Pero, tal y como tambi\u00e9n apunt\u00f3 Espinosa y Tello, si en la historia se ha menoscabado el m\u00e9rito de Cabrillo es sobre todo porque algunos escritores extranjeros como John Knox, en su New Collection of Voyages &amp; Travel, publicado en 1767, al hablar de su paisano Drake dice que:\r\n<blockquote>en 1579 dio \u00e9ste el nombre de Nueva Albi\u00f3n a la costa comprendida entre los 38 y los 48 grados de latitud, porque crey\u00f3 que ning\u00fan otro navegante la hab\u00eda visto, y tratando m\u00e1s adelante del puerto de San Francisco y sus inmediaciones a\u00f1adi\u00f3 que en este pa\u00eds los espa\u00f1oles jam\u00e1s hab\u00edan puesto los pies ni descubierto la tierra en muchos grados al sur de \u00e9l.[footnote]Knox, John. <em>New Collection of Voyages, Discoveries and Travels<\/em>, vol. III, edit. J. Knox, Londres, 1767.[\/footnote]<\/blockquote>\r\nTambi\u00e9n nos recuerda Espinosa y Tello que otro autor extranjero, Claret Fleurieu, en su obra <em>Voyage autor du monde pendant les ann\u00e9s 1790, 1791 et 1792 par Etienne Marchand<\/em>, publicada en 1799, intentando siempre menoscabar el m\u00e9rito de los espa\u00f1oles, aunque en un pasaje dice que Cabrillo no fue m\u00e1s adelante de los 44 grados de latitud, en otro asegura que toda la expedici\u00f3n se limit\u00f3 a avistar un cabo por los 41 grados y medio de latitud, y a nombrarle cabo Mendocino en honor del virrey.[footnote]Fleurieu, C.P. Claret. <em>Voyage autour du monde, pendant les ann\u00e9s 1790, 1791 et 1792 par Etienne Marchand<\/em>, De l\u00b4imprimeire de la R\u00e9publique, Par\u00eds, 1799.[\/footnote] No obstante, Espinosa y Tello insiste en que Cabrillo lleg\u00f3 al menos hasta los 43 grados, y recoge en su obra que los nav\u00edos de la flotilla de Cabrillo:\r\n<blockquote>volvieron, el 22 de febrero, en busca del cabo de Pinos, avist\u00e1ronle el 25, y con los vientos fuertes del SSO corrieron al ONO: de modo que el 28 estaban en altura de 43, experimentando vientos tan duros, y mares encontradas que pasaban por encima de los nav\u00edos, que no pudi\u00e9ndose tener al abrigo, corrieron en popa al NE la vuelta de tierra con riesgo y temor de perderse, pues las se\u00f1ales eran de estar la costa pr\u00f3xima, y no pod\u00edan verla por la mucha cerraz\u00f3n. Vi\u00e9ronla al fin el 1\u00ba de marzo y observaron la latitud en 44\u00ba, experimentando un fr\u00edo intens\u00edsimo. Sobrevinieron vientos del N y NO con aguaceros que les obligaron a correr hasta el 3 de marzo al SE y ES, a\u00f1adi\u00e9ndose a la fatiga de los temporales la falta de alimento por no tener otra cosa que bizcocho, y \u00e9se averiado. Aquel d\u00eda abonanz\u00f3 el tiempo: pareci\u00f3les que entre 41\u00ba y 43\u00ba desemboca un r\u00edo muy grande, de que hab\u00edan tenido largas noticias, reconocieron el cabo Pinos; y siguiendo la costa amanecieron el d\u00eda 5 sobre la isla de Juan Rodr\u00edguez, cuyo puerto no osaron tomar por la mucha reventaz\u00f3n que a su entrada hab\u00eda, y as\u00ed corrieron en busca del abrigo de la isla de San Salvador, donde de noche y con el temporal se desapareci\u00f3 el otro nav\u00edo. Crey\u00e9ronle perdido, y salieron en su busca el d\u00eda 8, yendo al pueblo de las Canoas, y sucesivamente a la isla de San Salvador y al puerto de San Miguel, en el qual esperaron seis d\u00edas, tomando dos muchachos para int\u00e9rpretes, y dexando se\u00f1as por si llegase el separado. El 18 entraron en la bah\u00eda de San Mateo; el 21 en el Puerto de la Posesi\u00f3n, fuera del qual esperaron dos d\u00edas; el 24 llegaron a la isla de Cedros, y all\u00ed se uni\u00f3 el otro nav\u00edo, el qual pas\u00f3 a la isla de Juan Rodr\u00edguez por unos baxos, donde crey\u00f3 perderse. Salieron de esta isla el 2 de abril, y por no tener bastimentos para continuar descubriendo la costa siguieron a la Nueva Espa\u00f1a, entrando en el puerto de la Navidad el s\u00e1bado 14 del mismo mes.[footnote]De Espinosa y Tello, Ob. cit.[\/footnote]<\/blockquote>\r\nLas diferentes relaciones del viaje de Cabrillo y Ferrelo evidencian que dicha expedici\u00f3n habr\u00eda descubierto la costa situada entre los 38 y los 43 grados treinta y seis a\u00f1os antes de que lo hiciera Francis Drake, y que \u00e9ste \u00faltimo, al creer que los hispanos no hab\u00edan llegado tan alto en sus viajes, estaba equivocado. Y es que en 1579 Drake hab\u00eda viajado desde las costas novohispanas de Oaxaca hacia el norte, y tras navegar por las costas de la Alta California hasta el cabo Mendocino tom\u00f3 posesi\u00f3n del territorio al que llam\u00f3 New Albion para la Corona brit\u00e1nica, ignorando as\u00ed las anteriores expediciones y los descubrimientos que ya se hab\u00edan hecho.\r\n\r\nEn todo caso, al c\u00e9lebre pirata s\u00ed se le puede adjudicar el m\u00e9rito de haber reconocido la costa americana del Pac\u00edfico entre los 44 y los 48 grados, pero no la zona inmediatamente anterior, ya que esta habr\u00eda sido descubierta por expedicionarios hispanos. As\u00ed, tal y como concluye Espinosa y Tello al hablar de la expedici\u00f3n de Cabrillo y Ferrelo,\r\n<blockquote>desde 1543 en que Cabrillo hizo su viaje hasta 1578 en que lo hizo Drake no hubo alg\u00fan otro navegante que descubriese hasta los 48 grados, y la verdadera gloria que puede atribuirse al navegante ingl\u00e9s es el haber descubierto el pedazo de costa comprehendido entre los 43 y los 48 grados, al qual debi\u00f3 por consiguiente limitar su denominaci\u00f3n de Nueva Albi\u00f3n, sin mezclar en ella los descubrimientos de otros navegantes anteriores.[footnote]Ib\u00eddem.[\/footnote]<\/blockquote>","rendered":"<p>Unos a\u00f1os despu\u00e9s de la firma del Tratado de Tordesillas, en 1513, el explorador Vasco N\u00fa\u00f1ez de Balboa cruz\u00f3 el istmo de Panam\u00e1 y descubri\u00f3 el oc\u00e9ano Pac\u00edfico, tomando posesi\u00f3n de manera solemne de todas las aguas de ese oc\u00e9ano, y tambi\u00e9n de todas las tierras ba\u00f1adas por \u00e9l, reforzando as\u00ed los derechos de la Corona de Castilla. Y aunque algunos historiadores afirman que en 1527 el navegante \u00c1lvaro de Saavedra Cer\u00f3n, primo de Hern\u00e1n Cort\u00e9s, naveg\u00f3 cerca de las costas californianas, no ser\u00eda hasta dos d\u00e9cadas despu\u00e9s de la firma de dicho Tratado, ya en 1533, cuando los castellanos llegar\u00edan a la Baja California.<\/p>\n<p>El primero de ellos fue el piloto Fort\u00fan J\u00edmenez, quien sali\u00f3 a navegar desde el puerto novohispano de Cozcatl\u00e1n (actual Manzanillo) siguiendo la costa hacia el noroeste, bajo el mando de Diego Becerra, otro primo de Cort\u00e9s, en un nav\u00edo propiedad de este, llamado la Concepci\u00f3n, y que, tras provocar un mot\u00edn a bordo de la nave, consigui\u00f3 llegar al actual puerto de La Paz, pensando que era una isla y no una pen\u00ednsula. All\u00ed, debido al terrible desencuentro que tuvo con los indios de la regi\u00f3n (posiblemente guaycuras o peric\u00faes, que entonces se disputaban ese territorio), quienes respondieron a la violencia y robos ejercidos por los navegantes hispanos enfrent\u00e1ndose con ellos, J\u00edmenez y otros hombres murieron, mientras que los pocos supervivientes de la expedici\u00f3n consiguieron navegar de regreso hasta las costas de Jalisco. Pero no fue Jim\u00e9nez sino Hern\u00e1n Cort\u00e9s quien dio nombre a ese territorio, cuando auspici\u00f3 la tercera expedici\u00f3n para explorar las costas del Pac\u00edfico en 1535. Entonces los navegantes, bajo su mando, y el de su hombre de confianza el capit\u00e1n Francisco de Ulloa, llegaron de nuevo a la actual bah\u00eda de La Paz, que ahora s\u00ed bautizaron como de la Santa Cruz. All\u00ed, tras levantar un peque\u00f1o poblado al que llamaron Puerto del Marqu\u00e9s, permanecieron varios meses, durante los cuales tuvieron contactos relativamente pac\u00edficos con los naturales (guaycuras), de los que llegaron a recoger algunas impresiones sobre su modo de vivir, reconociendo la zona e incluso llegando a trazar un primer mapa de California, una carta an\u00f3nima muy sencilla que comprende la costa entre el cabo Corrientes y los r\u00edos San Pedro y San Pablo y el extremo meridional de la pen\u00ednsula, en la que se identifican las islas de Perlas y Santiago, y en la que de la pen\u00ednsula de California solo se dibuja la punta inferior,\u00a0 por lo que no queda definida ni como pen\u00ednsula ni como isla.<a class=\"footnote\" title=\"MECD, AGI, MP-M\u00e9xico 6.\" id=\"return-footnote-200-1\" href=\"#footnote-200-1\" aria-label=\"Footnote 1\"><sup class=\"footnote\">[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>Seg\u00fan algunos autores, este primer\u00edsimo mapa la convertir\u00eda por fin en tierra de frontera, para empezar a dejar de pertenecer al mundo de los mitos. Aunque m\u00e1s bien fue la hostilidad del territorio y la carencia de agua y comida lo que hizo que los expedicionarios, que en un primer momento cre\u00edan haber alcanzado las tierras del m\u00edtico reino que aparec\u00eda en la famosa novela de caballer\u00eda de la \u00e9poca <em>Las Sergas de Esplandi\u00e1n<\/em>, evidenciasen que en la tierra que hab\u00edan alcanzado no hab\u00eda ninguna de las riquezas que ellos esperaban.<a class=\"footnote\" title=\"Rodr\u00edguez de Montalvo, Garci. Las Sergas de Esplandi\u00e1n, Imprenta de Juan de Juta Florent\u00edn, Burgos, 1526.\" id=\"return-footnote-200-2\" href=\"#footnote-200-2\" aria-label=\"Footnote 2\"><sup class=\"footnote\">[2]<\/sup><\/a> Y es que como es sabido, en dicha novela, escrita por Garci Rodr\u00edguez de Montalvo hacia fines del siglo XV, se habla de la m\u00edtica isla de California, poblada de amazonas, rica en oro y gobernada por la reina Calafia. Fue por ello que la pen\u00ednsula recibi\u00f3 el nombre de California, y por extensi\u00f3n tambi\u00e9n se denominar\u00eda del mismo modo a todos los territorios localizados al norte de ella. Pero los primeros espa\u00f1oles que alcanzaron la bah\u00eda de La Paz, m\u00e1s que disfrutar de ese m\u00edtico lugar del que hablaba Rodr\u00edguez de Montalvo y sus riquezas, se encontraron con una tierra que les caus\u00f3 una profunda decepci\u00f3n, y de la que pr\u00e1cticamente el \u00fanico provecho que sacaron fueron las perlas que obtuvieron de los nativos de la zona (y que supondr\u00edan el posterior im\u00e1n de diferentes viajes a las Californias).<\/p>\n<p>Regres\u00f3, en 1536 Cort\u00e9s a Acapulco, dejando a Ulloa como teniente gobernador en el poblado que hab\u00edan fundado en la bah\u00eda de La Paz, donde permanecer\u00eda durante casi dos a\u00f1os hasta abandonarlo definitivamente, al no poder hacer frente al hambre y las enfermedades que sufr\u00edan los colones. No obstante la dureza del territorio conocido hasta entonces, y el fracaso que hab\u00eda representado la \u00faltima expedici\u00f3n de Cort\u00e9s, este auspici\u00f3 un nuevo viaje, que de nuevo emprender\u00eda Ulloa en 1539, con el prop\u00f3sito de explorar el mar que rodeaba a la bah\u00eda de Santa Cruz. Zarparon las naves desde Acapulco y, tras navegar hacia el norte y sufrir el naufragio de una de ellas, los expedicionarios lograron penetrar en el Golfo de California para llegar hasta el delta del r\u00edo Colorado, lugar al que nombraron Anc\u00f3n de San Andr\u00e9s, por haber llegado all\u00ed ese mismo d\u00eda, y Mar Bermejo (o Mar de Cort\u00e9s), por el color rojizo que le daban las aguas del dicho r\u00edo. Continu\u00f3 Ulloa reconociendo la costa hasta confirmar que se trataba de una pen\u00ednsula, levantando los primeros mapas de la zona Domingo del Castillo, piloto conocedor del trazo de cartas marinas, que le acompa\u00f1aba, aunque en la cartograf\u00eda elaborada con posterioridad en ocasiones se siguiese representando como una isla. Una vez alcanzado el punto m\u00e1s al norte de su navegaci\u00f3n, y creyendo haber alcanzado los 34 grados, aunque realmente se encontraban a poco m\u00e1s de 31, naveg\u00f3 Ulloa las naos emprendieron el regreso al sur hasta entrar de nuevo en la bah\u00eda de La Paz y navegar hasta el extremo sur de la pen\u00ednsula, para despu\u00e9s doblar el cabo San Lucas y poner rumbo al noroeste hasta la isla de la Magdalena, donde Ulloa result\u00f3 herido tras un enfrentamiento con los nativos. En abril de 1540 los expedicionarios se encontraron en la isla de Cedros, a la que los nativos parece ser que llamaban Huamalg\u00e1, que significa la nebulosa, donde permanecieron durante casi tres meses esperando una mejora del clima,; pero los vientos contrarios no permitieron navegar a las naos y solo pudieron llegar hasta un cabo cercano al que llamaron del Enga\u00f1o (que bien podr\u00eda ser la actual Punta Antonio o la Punta Baja), desde donde tuvieron que regresar hacia La Paz. Una vez all\u00ed zarparon de nuevo hacia la isla de Cedros, y Ulloa envi\u00f3 una de sus naos con correspondencia a Cort\u00e9s para informarle de todo lo sucedido hasta entonces, mientras \u00e9l intentaba continuar sus exploraciones hacia el norte con unos pocos marineros a bordo de una nao que finalmente se perdi\u00f3 en el mar. Nunca m\u00e1s se volvi\u00f3 a saber de \u00e9l.<\/p>\n<p>En cuanto a las relaciones con los nativos, se puede decir que realmente fueron Ulloa y sus hombres quienes mantuvieron por primera vez ciertos contactos con los naturales de la costa occidental de la Baja California, llegando incluso a observar las diferencias existentes entre las distintas gentes (probablemente todos ellos guaycuras y peric\u00faes) que habitaban la costa en algunos de los lugares que visitaron, como la bah\u00eda de La Paz, la bah\u00eda Magdalena y, finalmente, la isla de Cedros, donde quedaron sorprendidos, tanto por la cantidad de \u00e1rboles que hab\u00eda, por lo que llamaron as\u00ed al lugar, como por las canoas que empleaban los nativos y por el diestro manejo de ellas.\u00a0En la Baja California Sur habitaban desde hac\u00eda m\u00e1s de diez mil a\u00f1os los peric\u00faes (tambi\u00e9n llamados ed\u00faes o coras) en la zona m\u00e1s al sur, los guaycuras (guaicuras o waicuras) en el \u00e1rea central, y los cochim\u00edes en el extremo norte. Como muchos de los pueblos nativos de las costas occidentales de Norteam\u00e9rica, todos ellos eran b\u00e1sicamente n\u00f3madas que viv\u00edan de la caza, la pesca y la recolecci\u00f3n, explotando los recursos marinos y terrestres de su entorno, sin llegar a establecerse nunca en grandes asentamientos. Estos pueblos de la Baja California tampoco practicaban la agricultura ni la ganader\u00eda, y aunque se trataba de grupos bastante diferenciados entre s\u00ed parece ser que los dos primeros guardaban ciertas semejanzas en cuanto a su idioma, lo que no evitaba que mantuviesen continuos conflictos, mientras que los que habitaban los territorios m\u00e1s al norte pertenec\u00edan al grupo \u00e9tnico ling\u00fc\u00edstico de la familia yumano-cuchim\u00ed. La mayor parte de la informaci\u00f3n etnogr\u00e1fica que tenemos de los dos primeros grupos, que fueron con los que tuvieron alg\u00fan contacto los navegantes hispanos durante la primera mitad del siglo XVI, proviene de los exploradores que les visitaron en esa \u00e9poca y de los misioneros que intentaron evangelizarlos despu\u00e9s, destacando todos ellos su austera manera de vida, debida fundamentalmente a las dif\u00edciles y hostiles condiciones de los territorios que habitaban.<\/p>\n<p>As\u00ed, la costa oeste de los actuales Estados Unidos fue explorada por los hispanos ya durante los primeros a\u00f1os de la conquista del continente, pero fueron tantos los esfuerzos que tuvo que hacer la Monarqu\u00eda hisp\u00e1nica para conquistar y colonizar el amplio territorio americano del centro y del sur del continente, as\u00ed como las Filipinas y otros enclaves del Pac\u00edfico, y tan extendida la idea de que las costas California eran un territorio m\u00e1s arduo y desafortunado, comparado con las riquezas que exist\u00edan en otras zonas del continente, que fueron muy pocas las expediciones que se enviaron hacia la costa norte, por lo que tampoco se plante\u00f3 la Corona en aquel entonces ni siquiera crear establecimientos permanentes en esas tierras. Como escrib\u00edamos m\u00e1s arriba, no ser\u00eda hasta finales del XVIII, al tener noticias de las intenciones de rusos y brit\u00e1nicos de fundar asentamientos en los dichos territorios, cuando los Borbones, con el fin de expulsar a las otras potencias europeas, enviar\u00edan numerosas expediciones y favorecer\u00edan la implantaci\u00f3n de los primeros asentamientos en la costa noroeste de los Estados Unidos.<\/p>\n<p>No obstante, aunque los hispanos no se estableciesen de manera oficial en la zona norte de la costa oeste del continente americano hasta finales del XVIII, s\u00ed que iniciaron los viajes exploratorios que les llevar\u00edan hasta esos territorios en las postrimer\u00edas de la primera mitad del siglo XVI, ya que, como hemos visto, fueron diversos los viajes llevados a cabo entonces por las costas occidentales m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras septentrionales de la Nueva Espa\u00f1a. De este modo, la Monarqu\u00eda hisp\u00e1nica, a trav\u00e9s del virreinato de la Nueva Espa\u00f1a, apoy\u00f3 y auspici\u00f3 las exploraciones y descubrimientos en la ruta de poniente, tanto para buscar el camino hacia el oriente, y las m\u00edticas islas Ricas de Oro y Plata, como para conocer con mayor exactitud sus territorios y poder protegerlos de sus enemigos europeos. As\u00ed, adem\u00e1s de los viajes que hemos recogido hasta ahora, un a\u00f1o despu\u00e9s de que Francisco de Ulloa alcanzase el extremo sur de la Alta California y descubriese el delta del r\u00edo Colorado, Hernando de Alarc\u00f3n, tras zarpar desde el puerto de Acapulco con instrucciones de llegar hasta el Mar de Cort\u00e9s, navegar\u00eda por el dicho r\u00edo, remont\u00e1ndolo en botes, hasta llegar a su confluencia con el r\u00edo Gila. Ser\u00eda durante su expedici\u00f3n cuando el notable piloto Domingo del Castillo, que hab\u00eda acompa\u00f1ado anteriormente a Ulloa por esos mares, trazar\u00eda la primera carta geogr\u00e1fica completa de California, en la que este territorio aparece ya como una pen\u00ednsula, y no como una isla.<\/p>\n<p>Cuando Alarc\u00f3n regres\u00f3 a M\u00e9xico, tanto su relaci\u00f3n del viaje como los mapas levantados tras \u00e9l despertaron de nuevo el inter\u00e9s del entonces virrey de la Nueva Espa\u00f1a, Antonio de Mendoza, por la exploraci\u00f3n del litoral exterior de California y por la b\u00fasqueda de un paso interoce\u00e1nico, por lo que este decidi\u00f3 enviar una expedici\u00f3n a cargo del marino Juan Rodr\u00edguez Cabrillo, con la instrucci\u00f3n de costear California por la costa del Pac\u00edfico y navegar todo lo m\u00e1s que se pudiera hacia el norte. En la <em>Relaci\u00f3n del Descubrimiento que hizo Juan Rodr\u00edguez navegando por la contra-costa del Mar del Sur al Norte<\/em>,<a class=\"footnote\" title=\"MECD, AGI, Patronato 20, N.5, R.13.\" id=\"return-footnote-200-3\" href=\"#footnote-200-3\" aria-label=\"Footnote 3\"><sup class=\"footnote\">[3]<\/sup><\/a> escrita por Juan P\u00e1ez en 1542, se explica con detalle el viaje realizado.<\/p>\n<p>Seg\u00fan dicha Relaci\u00f3n, parti\u00f3 la expedici\u00f3n de Rodr\u00edguez Cabrillo desde el puerto de la Navidad, para descubrir la costa de la Nueva Espa\u00f1a, el d\u00eda 26 de junio de 1542 con dos nav\u00edos, el gale\u00f3n San Salvador y la nao Victoria, a los que acompa\u00f1aba un peque\u00f1o bergant\u00edn nombrado San Miguel. El 5 de agosto arribaron las embarcaciones a la isla que ya hab\u00eda visitado Ulloa, la de Cedros, en 28 grados largos de altura, para adentrase despu\u00e9s en aguas en las que ninguna nao de la monarqu\u00eda hisp\u00e1nica hab\u00eda navegado a\u00fan. A mediados de agosto ya hab\u00edan alcanzado la altura de 30 grados, el 19 de agosto estaban en la isla de San Bernardo (actual isla de San Jer\u00f3nimo) y el d\u00eda 20 en la Punta del Enga\u00f1o (actual Punta Baja), ya en 31 grados. Un poco m\u00e1s al norte, en 31 grados y medio, el 22 de agosto, el capit\u00e1n Rodr\u00edguez Cabrillo baj\u00f3 a tierra y tom\u00f3 posesi\u00f3n de ella en nombre del rey Carlos I y del virrey Antonio Mendoza, y le puso al puerto el nombre de Posesi\u00f3n (actual puerto de San Mart\u00edn en la bah\u00eda de San Quint\u00edn). All\u00ed trataron los expedicionarios de entablar relaci\u00f3n con los naturales, indios pescadores \u201cque huyeron quando vieron a los espa\u00f1oles, pero \u00e9stos tomaron a uno de ellos, al qual d\u00e1ndole ciertos rescates le soltaron\u201d.<a class=\"footnote\" title=\"Ib\u00eddem.\" id=\"return-footnote-200-4\" href=\"#footnote-200-4\" aria-label=\"Footnote 4\"><sup class=\"footnote\">[4]<\/sup><\/a> Estos nativos seguramente ser\u00edan kiliwa, un grupo perteneciente a la familia \u00e9tnico-ling\u00fc\u00edstica de los yumanos del norte de la pen\u00ednsula de Baja California, \u00e1rea donde habitaban adem\u00e1s los cucap\u00e1, pa ipai, kumiai y tipai, todos ellos descendientes de los primeros humanos que alcanzaron la dicha pen\u00ednsula hace al menos diez mil a\u00f1os, y que se trasladaban estacionalmente a lo largo de un extenso territorio buscando presas y especies de flora comestible, y tambi\u00e9n hacia las costas, donde pescaban o recolectaban moluscos. El encuentro con ellos estuvo marcado por la desconfianza y, aunque los exploradores permanecieron en el dicho puerto hasta el d\u00eda 27 de agosto, no tuvieron ning\u00fan otro contacto con ellos y se dedicaron a preparar las velas y aprovisionarse de agua. Cuatro d\u00edas despu\u00e9s vieron humos y fueron hacia ellos en un batel, para encontrarse con otros treinta indios pescadores,<\/p>\n<blockquote><p>de los que llevaron al nav\u00edo un muchacho y dos indias, a los quales dieron de vestir y rescates, y los dejaron ir, de los quales no pudieron entender nada por se\u00f1as (\u2026). [A los cinco d\u00edas] (\u2026) yendo a tomar agua hallaron ciertos indios que estuvieron quedos y les mostraron un xaguey de agua y una salina de sal, que hab\u00eda mucha, y dixeron por se\u00f1as que no hac\u00edan su habitaci\u00f3n all\u00ed sino dentro en la tierra, y que hab\u00eda mucha gente, este dicho d\u00eda en la tarde vinieron cinco indios a la playa a los quales trajeron a los nav\u00edos, y parecieron indios de raz\u00f3n, y entrando en el nav\u00edo se\u00f1alaron y contaron los espa\u00f1oles que estaban ah\u00ed y se\u00f1alaron que hab\u00edan visto otros hombres como ellos que ten\u00edan barbas y tra\u00edan perros y ballestas y espadas, ven\u00edan los indios untados con un bet\u00fan blanco por los muslos y cuerpo y brazos y tra\u00edan a manera de cuchilladas puesto el bet\u00fan, que parec\u00edan hombres en calzas y jub\u00f3n acuchillados, y se\u00f1alaron que a cinco jornadas de all\u00ed estaban los espa\u00f1oles, se\u00f1alaron que hab\u00eda muchos indios y ten\u00edan mucho ma\u00edz y papagayos, ven\u00edan cubiertos con cueros de venados adobados a manera de c\u00f3mo adoban los mexicanos los cueros que traen en las cutaras, es gente crecida y dispuesta, traen sus arcos y flechas como los de la Nueva Espa\u00f1a, con sus pedernales las flechas, y dioles el capit\u00e1n una carta para que llevasen a los espa\u00f1oles que dec\u00edan que hab\u00eda dentro en la tierra.<a class=\"footnote\" title=\"Ib\u00eddem.\" id=\"return-footnote-200-5\" href=\"#footnote-200-5\" aria-label=\"Footnote 5\"><sup class=\"footnote\">[5]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Se refer\u00edan quiz\u00e1s los nativos a hombres de la expedici\u00f3n de Francisco V\u00e1zquez de Coronado o de la de Hernando Alarc\u00f3n.<\/p>\n<p>Partieron los nav\u00edos de Rodr\u00edguez Cabrillo del puerto de la Posesi\u00f3n el domingo 27 de agosto y siguiendo su rumbo hallaron una isla a dos leguas de tierra firme, a la que pusieron el nombre de San Agust\u00edn (actual isla de San Mart\u00edn). All\u00ed estuvieron hasta el 3 de septiembre, cuando reanudaron la navegaci\u00f3n con buen tiempo; el d\u00eda 7 de septiembre dieron fondo en una ensenada, y un d\u00eda despu\u00e9s, con vientos contrarios y corrientes escasas, llegaron a la punta del cabo de San Mart\u00edn y al cabo de Santa Mar\u00eda (llamado Ja\u2019 Tay Juwaat U\u2019 en kiliwa y despu\u00e9s cabo Colnett o Punta Colonet por los ingleses, al norte de San Quint\u00edn), en 32 grados y medio, donde se encontraron con otros indios con los que no se pudieron entender.<\/p>\n<p style=\"color: #373d3f; font-size: 16px; line-height: 19.2px; hyphens: none;\"><i><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-117\" src=\"https:\/\/openoregon.pressbooks.pub\/app\/uploads\/sites\/253\/2021\/12\/1_AGI_PATRONATO_0020_N005_R013_Fol-13R-scaled.jpg\" alt=\"\" width=\"722\" height=\"1007\" \/> <em>Relaci\u00f3n hecha por Juan P\u00e1ez, sobre el descubrimiento que hizo Juan Rodr\u00edguez, navegando por la contra-costa del Mar del Sur al Norte. Para su viaje sali\u00f3 del puerto de la Navidad el 27 de junio de 1542.<\/em> Documenta la primera vez que los expedicionarios hispanos navegaron hasta la altura de casi 44 grados, a la desembocadura del r\u00edo que llamaron, y anotaron despu\u00e9s en numerosos mapas, como el de Mart\u00edn Aguilar (actualmente Coos Bay).<a class=\"footnote\" title=\"Ibidem.\" id=\"return-footnote-200-6\" href=\"#footnote-200-6\" aria-label=\"Footnote 6\"><sup class=\"footnote\">[6]<\/sup><\/a><\/i><\/p>\n<p>Desde all\u00ed fueron hasta el cabo de la Cruz (actual Punta de Santo Tom\u00e1s), en 33 grados, donde volvieron a ver a indios en canoas, para seguir navegando hasta la ensenada que nombraron de San Mateo (actualmente llamada de Todos los Santos), un puerto bueno y cerrado, donde tomaron agua en una lagunilla y vieron unas manadas de animales como ganado que andaban de ciento en ciento y que se parec\u00edan a las ovejas del Per\u00fa.<a class=\"footnote\" title=\"Berrendos, como llam\u00f3 a estos animales fray Jun\u00edpero de la Serra en Diario de fray Jun\u00edpero Serra en su viaje de Loreto a San Diego, edit. Universidad de Texas, 2002.\" id=\"return-footnote-200-7\" href=\"#footnote-200-7\" aria-label=\"Footnote 7\"><sup class=\"footnote\">[7]<\/sup><\/a> En 33 grados y medio bajaron a tierra y tomaron posesi\u00f3n de ella; permanecieron en ese puerto durante unos d\u00edas y posteriormente continuaron navegando hasta los 34 grados. Un poco despu\u00e9s, en 34 grados y un tercio, los exploradores hallaron un puerto al que llamaron San Miguel (actual San Diego), donde volvieron a encontrarse con indios, que les contaron por se\u00f1as que tierra adentro hab\u00eda pasado gente como ellos. Esa misma noche bajaron algunos de los hombres de la expedici\u00f3n a tierra, a pescar con un chinchorro, y tres de ellos fueron heridos por flechas de los indios. Durante los dos d\u00edas siguientes volvieron a tener los hombres de Cabrillo contacto con los nativos, y estos les contaron que tierra adentro hab\u00eda m\u00e1s gente como ellos, que con ballestas, espadas y a caballo hab\u00edan matado a indios y que por eso les tem\u00edan. Seg\u00fan lo que pudieron entender los expedicionarios aqu\u00ed llamaban a los cristianos Guacamal, que en su lengua quer\u00eda decir extranjero.<a class=\"footnote\" title=\"Howe Bancroft, Hubert. History of California, 1542-1800, edit. W. Hebberd, 1963.\" id=\"return-footnote-200-8\" href=\"#footnote-200-8\" aria-label=\"Footnote 8\"><sup class=\"footnote\">[8]<\/sup><\/a> Seguramente estos nativos eran indios kumiai o\u00a0kumeyaay, pertenecientes tambi\u00e9n al grupo de los yumanos.<\/p>\n<p>Tras sufrir en el puerto de San Miguel el primer temporal, las naos de Cabrillo zarparon el 3 de octubre para volver a navegar hacia el norte. Pasaron por las islas que los marineros bautizaron en honor a sus embarcaciones como San Salvador (actual isla de Santa Catalina) y la Victoria (actual isla de San Clemente), donde de nuevo tuvieron un breve contacto con los nativos, seguramente alg\u00fan grupo tongva que viv\u00eda en las islas del Canal del Sur, una de las tribus del grupo t\u00e1kico que habitaban esos territorios desde hac\u00eda al menos diez mil a\u00f1os, perteneciente a la familia ling\u00fc\u00edstica uto-azteca, tambi\u00e9n llamados kizh, y que despu\u00e9s ser\u00edan llamados gabrielinos. En 35 grados llegaron los hombres bajo el mando de Cabrillo a la que llamaron bah\u00eda de los Fumos o de los Fuegos (tambi\u00e9n llamada bah\u00eda de San Pedro, la actual bah\u00eda de Los \u00c1ngeles), y poco despu\u00e9s a un pueblo de indios junto al mar con casas grandes \u201ca la manera de las de la Nueva Espa\u00f1a\u201d, al que llamaron de las Canoas, por las muchas que all\u00ed hab\u00eda de los indios, con los que consiguieron comunicarse mediante se\u00f1as, y estos les indicaron que tierra adentro hab\u00eda cristianos como ellos, a los que los nativos llamaban Taquimines.<\/p>\n<p>Era el pueblo de las Canoas una gran aldea de indios chumash, del grupo que fue nombrado despu\u00e9s venture\u00f1o, que llamaban al lugar Humaliwu (cuya traducci\u00f3n ser\u00eda el lugar donde las olas suenan fuerte). Los ahora conocidos como chumash, palabra que deriva de Michumash, que significa fabricantes de dinero de cuentas de concha, se hab\u00edan establecido en la zona hac\u00eda unos diez mil a\u00f1os, y eran entonces una poblaci\u00f3n numerosa e importante, cuyas ra\u00edces m\u00e1s profundas se encuentran en el Canal de Santa B\u00e1rbara, y que contaba con pueblos tanto en las llamadas islas anglonormandas (Santa Cruz, Santa Rosa y San Miguel, e incluso en la peque\u00f1a isla de Anacapa, donde seguramente vivieron de manera estacional debido a su carencia de agua) y en la costa, como tierra adentro, habitando as\u00ed las regiones litorales centrales y del sur de California, desde la bah\u00eda del Morro en el norte hasta Malib\u00fa en el sur. Aunque seguramente la mayor densidad de su poblaci\u00f3n se encontraba en la zona costera, desde el ca\u00f1\u00f3n de Malib\u00fa al sur hasta Punta Concepci\u00f3n. El nombre de chumash les fue dado por los etn\u00f3grafos de finales del siglo XIX y proviene de la palabra empleada por los originarios del \u00e1rea de Santa B\u00e1rbara para identificar a los habitantes de las islas del Canal. No exist\u00eda una tribu chumash sino m\u00e1s bien un conjunto de pueblos independientes y pueblos confederados, con aldeas en las que habitaban desde 60 hasta mil personas. La organizaci\u00f3n social de los chumash estaba estratificada y las diferentes posiciones se vinculaban al nacimiento; de este modo el cargo de jefe (wot) era hereditario. Contaban con gremios de artesanos muy especializados que elaboraban diferentes utensilios como canastas, cordeles de fibra vegetal, puntas de proyectiles, dinero de cuentas de concha y, especialmente, un tipo de canoa conocida como tomol (tambi\u00e9n utilizada por los Tongva del \u00e1rea de Los \u00c1ngeles, que las llamaban tii\u00b4at). Estas canoas, de tablones de madera de secuoya, amarradas o cosidas con cuerdas hechas con fibras naturales, selladas normalmente con alquitr\u00e1n y resina de pino y pintadas y decoradas con mosaicos de concha, eran con las que navegaban y con las que consiguieron establecer una amplia red comercial. Algunos arque\u00f3logos incluso han llegado a relacionar los tomoles de los chumash con el contacto y el posible intercambio de conocimientos con navegantes polinesios. Sin lugar a dudas los tomoles fueron tanto la m\u00e1xima expresi\u00f3n de su cultura mar\u00edtima como un importante s\u00edmbolo de la identidad de los nativos chumash; de hecho, ellos se llamaban a s\u00ed mismos gentes del tomol y a sus canoas casas del mar, e incluso hoy en d\u00eda los descendientes ind\u00edgenas chumash han construido tomoles que se pueden ver en diferentes museos de Santa B\u00e1rbara. Los tomoles tambi\u00e9n llamaron enormemente la atenci\u00f3n de los hombres de Rodr\u00edguez Cabrillo, y por ello al pueblo en el que los vieron por primera vez lo llamaron el pueblo de las Canoas (actual Malib\u00fa).<\/p>\n<p>Llegaron pues los hombres de Cabrillo a tierras chumash y, tras tomar posesi\u00f3n del lugar, permanecieron ah\u00ed hasta el viernes 13 de octubre, cuando siguieron navegando hacia la isla que llamaron de San Lucas (ya en el archipi\u00e9lago del Norte o islas del Canal de California), viendo durante todo el recorrido indios en canoas y pueblos costeros, as\u00ed como plantaciones de ma\u00edz y vacas, y recibiendo noticias de la existencia de cristianos como ellos en esas tierras. El 18 de octubre llegaron al que llamaron cabo Galera (en la actualidad Punta Concepci\u00f3n), en 36 grados largos. Desde el pueblo de las Canoas hasta el cabo de Galera encontraron unas 30 leguas de costa muy poblada; seg\u00fan los expedicionarios a toda esa zona la llamaban los indios xexo (desde sotavento de Punta Concepci\u00f3n hasta dos Pueblos, en el actual condado de Santa B\u00e1rbara), y en ella exist\u00edan muchas lenguas diversas y muchas guerras de unos con otros. Tras partir de all\u00ed dirigieron las naos hacia un buen puerto, desde donde anduvieron con vientos contrarios, barloventeando, sin poder pasar de los 36 grados y medio. Diez leguas al norte del cabo de Galera continuaron los vientos contrarios y los nav\u00edos tuvieron que regresar a buscar resguardo al dicho cabo, donde algunos hombres bajaron a tierra a hacer aguada, y entonces llamaron a este abrigo el de Todos los Santos. Desde all\u00ed fueron a un pueblo, al que nombraron de las Sardinas por la abundancia de dichos peces (actual Santa B\u00e1rbara), y all\u00ed estuvieron tomando agua y le\u00f1a durante varios d\u00edas con ayuda de los nativos, e incluso una india, se\u00f1ora de esos pueblos, llamados Xocu (que habitaban desde Las Canoas hasta el pueblo de las Sardinas, en el actual condado de Santa B\u00e1rbara), fue a las naves y durmi\u00f3 dos noches en la capitana. El lunes 6 noviembre partieron del pueblo de las Sardinas, de nuevo rumbo a la Galera, donde llegaron el d\u00eda 11, y todo ese d\u00eda anduvieron veinte leguas por una costa sin abrigo ninguno y distinguiendo una cordillera de sierra en toda ella, muy alta. No advirtieron poblaciones ni humos, y a las sierras que vieron en 37 grados y medio las llamaron Sierras de San Mart\u00edn (actual Sierra de Santa Luc\u00eda). Fue entonces cuando durante dos d\u00edas sufrieron un temporal que, adem\u00e1s de causarles da\u00f1os, les hizo perder de vista a la nave compa\u00f1era. El lunes 13 de noviembre abonanz\u00f3 el viento y, aunque fueron en busca de la nao desaparecida a la vuelta de la tierra, pensaron que esta estar\u00eda perdida y navegaron hacia el norte, siempre cerca de la costa, por si encontraban un buen puerto donde reparar el nav\u00edo. Pero la mar era fuerte, la costa brava y las sierras muy altas, y no pudieron reconocer una punta que hiciese cabo hasta los 40 grados. All\u00ed, el mi\u00e9rcoles d\u00eda 15, volvieron a ver a su compa\u00f1era extraviada y dieron gracias a Dios por volver a encontrarse. El jueves amanecieron sobre una ensenada grande y anduvieron barloventeando todo ese d\u00eda y el d\u00eda siguiente, pero como no hallaron abrigo ninguno, y no osaron bajar a tierra para tomar posesi\u00f3n de ella por la mucha mar que hac\u00eda, echaron el ancla, y a esa ensenada, situada en 39 grados largos, como estaba llena de pinos, la llamaron bah\u00eda de los Pinos (actual bah\u00eda de Monterrey). El s\u00e1bado corrieron la costa y se encontraron sobre el cabo San Mart\u00edn, y a las monta\u00f1as que se ve\u00edan desde el dicho cabo, llenas de nieve en sus cumbres, las llamaron las Sierras Nevadas (la zona m\u00e1s al norte de la Sierra de Santa Luc\u00eda), y al cabo que est\u00e1 al principio de ellas, en 38 grados y 2 tercios, cabo de Nieve. Desde el cabo de San Mart\u00edn, que est\u00e1 en 37 grados y medio, hasta los 40 grados no vieron se\u00f1ales de indios. Regresaron a las islas de San Lucas, y fondearon en la que ellos hab\u00edan llamado Posesi\u00f3n, y que los nativos chumash llamaban Ciquimuymu (actual isla de San Miguel).<\/p>\n<p>Estando invernando en esta isla, el d\u00eda 3 de enero de 1543 muri\u00f3 Cabrillo, como consecuencia de una herida producida tras una ca\u00edda que hab\u00eda tenido en la anterior visita a la dicha isla, y por la que se hab\u00eda quebrado un brazo (aunque algunos autores afirman que la herida fue el resultado de una escaramuza con los nativos isle\u00f1os).<a class=\"footnote\" title=\"Anuario de Investigaciones, volumen 2, Centro de Investigaciones en Ciencias y Humanidades, Dr. Jos\u00e9 Mat\u00edas Delgado, 2002.\" id=\"return-footnote-200-9\" href=\"#footnote-200-9\" aria-label=\"Footnote 9\"><sup class=\"footnote\">[9]<\/sup><\/a> Fue entonces cuando cambiaron el nombre de la isla por el de Juan Rodr\u00edguez. Antes de morir, Cabrillo hab\u00eda transferido el mando de la expedici\u00f3n a su piloto, Bartolom\u00e9 Ferrelo, a quien orden\u00f3 seguir navegando cuando el tiempo lo permitiera, insisti\u00e9ndole en que no dejase de descubrir todo lo que fuese posible por esa costa. A finales del mes de enero partieron de nuevo los expedicionarios, ahora bajo el mando de Ferrelo, hacia la isla de San Lucas para recoger algunas anclas que hab\u00edan dejado all\u00ed, y una vez pasados los temporales, ya a mitad de febrero, continuaron su singladura hacia el norte, dirigi\u00e9ndose de nuevo hacia el puerto de Sardinas y, aunque sufrieron malos tiempos, el 22 de enero ya navegaban en busca del cabo de Pinos (actual Punta Reyes), teni\u00e9ndolo a la vista en cuatro d\u00edas. Prosiguieron su traves\u00eda sin ver se\u00f1ales de poblaciones a lo largo de la costa y el mi\u00e9rcoles 28 de enero, cuando tomaron la altura, pudieron observar que se encontraban en 43 grados (seguramente en alg\u00fan lugar cercano a la altura del actual Port Orford, en Oreg\u00f3n). Fue entonces cuando:<\/p>\n<blockquote><p>hacia la noche refresc\u00f3 el viento y salt\u00f3 al su sudoeste, corrieron esa noche al oeste noroeste con mucho trabajo y el jueves en amaneciendo salt\u00f3 el viento al sudoeste con mucha furia y los mares ven\u00edan de muchas partes que les fatigaba mucho y pasaban por encima de los nav\u00edos, que al no tener puentes si dios no les socorriera no pudieran escapar, y no pudiendo tenerse al reparo de necesidad corrieron en popa al nordeste a la vuelta de tierra y teni\u00e9ndose all\u00ed por perdidos se encomendaron a Nuestra Se\u00f1ora de Guadalupe e hicieron mandas y corrieron as\u00ed hasta las tres horas despu\u00e9s de mediod\u00eda con mucho miedo y trabajo porque ve\u00edan que iban a perderse y ve\u00edan ya muchas se\u00f1ales de tierra que estaban cerca, as\u00ed de p\u00e1jaros como de palos muy frescos que sal\u00edan de los r\u00edos, aunque con la gran cerraz\u00f3n no aparec\u00eda la tierra, y a esta hora les socorri\u00f3 la madre de dios con la gracia de su hijo y vino un aguacero de la parte del norte muy recio que les hizo correr toda la noche y el otro d\u00eda siguiente hasta el sol puesto al sur con los trinquetes bajitos, y porque hab\u00eda mucha mar del sur les embest\u00eda cada vez por la proa y pasaba por ellos como por una pe\u00f1a, y salt\u00f3 el viento al noroeste y al nor noroeste con mucha furia que les hizo correr hasta el s\u00e1bado a 3 de marzo al sueste y al es sueste con tanta mar que los tra\u00eda desatinados, que si dios y su gloriosa madre milagrosamente no los salvaran no pudieran escapar. El s\u00e1bado a mediod\u00eda abonanz\u00f3 el tiempo y qued\u00f3 al noroeste, de lo que dieron muchas gracias a nuestro se\u00f1or, y de la comida tambi\u00e9n pasaban fatiga, por no tener sino solo bizcocho y da\u00f1ado. Les parece que queda un r\u00edo muy grande del que tuvieron mucha noticia entre 41 grados y 43 porque vieron muchas se\u00f1ales de ello. Este d\u00eda a la tarde reconocieron el cabo de Pinos, y por la mucha mar que hab\u00eda no pudieron hacer menos de correr la costa de vuelta en busca de puerto. Pasaban mucho fr\u00edo.<a class=\"footnote\" title=\"MECD, AGI Patronato 20, N.5, R.13.\" id=\"return-footnote-200-10\" href=\"#footnote-200-10\" aria-label=\"Footnote 10\"><sup class=\"footnote\">[10]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Al amanecer del lunes 5 de marzo ya estaban los expedicionarios de vuelta en la isla de Juan Rodr\u00edguez, pero les fue imposible entrar en ella debido al mal tiempo, que tambi\u00e9n provoc\u00f3 la desaparici\u00f3n del otro nav\u00edo, y del que cre\u00edan que estar\u00eda en 44 grados cuando les cogi\u00f3 la tormenta. Tres d\u00edas despu\u00e9s partieron para ir hacia tierra firme, en busca de la nao compa\u00f1era, y llegaron al pueblo de las Canoas, donde tomaron a cuatro indios. Tambi\u00e9n fueron a la isla de San Salvador, pero all\u00ed no se encontraron con la otra embarcaci\u00f3n, as\u00ed que continuaron navegando hasta el puerto de San Miguel, donde tampoco la hallaron ni les dieron noticias de ella. En el dicho puerto esperaron durante seis d\u00edas y tomaron a dos muchachos, \u201cpara lenguas para llevar a la Nueva Espa\u00f1a\u201d, y antes de marcharse dejaron ciertas se\u00f1as por si llegaba el otro nav\u00edo. El s\u00e1bado 17 de marzo partieron de San Miguel y el domingo llegaron a la bah\u00eda de San Mateo, donde permanecieron un d\u00eda hasta poner rumbo a la isla de la Posesi\u00f3n, y en sus inmediaciones esperaron dos d\u00edas sin llegar a entrar en el puerto. El s\u00e1bado siguiente a medianoche llegaron a la isla de Cedros, y estando en ella fue el lunes, d\u00eda 26, cuando lleg\u00f3 la nave compa\u00f1era a la dicha isla. El d\u00eda 2 de abril partieron los dos nav\u00edos de regreso desde la isla de Cedros hasta la Nueva Espa\u00f1a, ya que no ten\u00edan bastimentos para volver a descubrir la costa. Finalmente, el s\u00e1bado 14 de abril llegaron las dos embarcaciones al puerto de la Navidad.<\/p>\n<p>As\u00ed, fue en la segunda etapa del viaje, tras de la muerte de Cabrillo, cuando la expedici\u00f3n consigui\u00f3 llegar a m\u00e1s altura en su navegaci\u00f3n, ya que en 43 grados el nav\u00edo de Mart\u00edn Aguilar, a causa de los vientos, subi\u00f3 un poco m\u00e1s hacia el norte, navegando hasta donde les pareci\u00f3 que quedaba un r\u00edo muy grande. Se encontraron pues los hombres de Bartolom\u00e9 Ferrelo en el l\u00edmite norte de lo que hoy es el Estado de California, e incluso pudieron llegar a divisar y alcanzar alg\u00fan lugar de las costas del actual Estado de Oreg\u00f3n, quiz\u00e1s la bah\u00eda de Coos, ya que, seg\u00fan los expedicionarios, debieron subir hasta los 44 grados, pero una vez all\u00ed, a falta de refugio costero seguro, con las naves expuestas a los fuertes vientos y a las tormentas, estas tuvieron que ser gobernadas rumbo al sur, hasta la isla de Juan Rodr\u00edguez, para regresar despu\u00e9s a la Nueva Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Aunque en la <em>Relaci\u00f3n del Descubrimiento que hizo Juan Rodr\u00edguez navegando por la contra-costa del Mar del Sur al Norte<\/em>,<a class=\"footnote\" title=\"Ib\u00eddem.\" id=\"return-footnote-200-11\" href=\"#footnote-200-11\" aria-label=\"Footnote 11\"><sup class=\"footnote\">[11]<\/sup><\/a> escrita por Juan P\u00e1ez se explica con detalle el viaje realizado por Cabrillo y Ferrelo, la informaci\u00f3n geogr\u00e1fica que en ella se aport\u00f3 no se lleg\u00f3 a recoger en la cartograf\u00eda de la \u00e9poca, o al menos parece que no se ha conservado mapa alguno que la contenga, lo que contribuy\u00f3 a que no se llegase a valorar como el important\u00edsimo logro que supuso. Como bien se\u00f1al\u00f3 el marino y ge\u00f3grafo Jos\u00e9 Espinosa y Tello en su Relaci\u00f3n del viaje hecho por las goletas Sutil y Mexicana en el a\u00f1o de 1792 para reconocer el Estrecho de Fuca; con una introducci\u00f3n en que se da noticia de las expediciones ejecutadas anteriormente por los espa\u00f1oles en busca del paso del noroeste de la Am\u00e9rica,<a class=\"footnote\" title=\"De Espinosa y Tello, Josef; Fern\u00e1ndez de Navarrete, Mart\u00edn; Alcal\u00e1-Galiano, Dionisio y Vald\u00e9s Flores Baz\u00e1n y Pe\u00f3n, Cayetano. Relaci\u00f3n del viaje hecho por las goletas Sutil y Mexicana en el a\u00f1o de 1792 para reconocer el Estrecho de Fuca, con una introducci\u00f3n en que se dan noticias de las expediciones ejecutadas anteriormente por los espa\u00f1oles en busca del paso del Noroeste de la Am\u00e9rica, Imprenta Real, Madrid, 1802.\" id=\"return-footnote-200-12\" href=\"#footnote-200-12\" aria-label=\"Footnote 12\"><sup class=\"footnote\">[12]<\/sup><\/a> publicada en 1802, al hablar de la expedici\u00f3n de Cabrillo se hace necesario insistir en que su osad\u00eda e intrepidez es digna de admiraci\u00f3n, teniendo en cuenta el estado de la n\u00e1utica en aquella \u00e9poca, la clase de nav\u00edos en los que llev\u00f3 a cabo la expedici\u00f3n y los tiempos que le acompa\u00f1aron durante el viaje. Pero, tal y como tambi\u00e9n apunt\u00f3 Espinosa y Tello, si en la historia se ha menoscabado el m\u00e9rito de Cabrillo es sobre todo porque algunos escritores extranjeros como John Knox, en su New Collection of Voyages &amp; Travel, publicado en 1767, al hablar de su paisano Drake dice que:<\/p>\n<blockquote><p>en 1579 dio \u00e9ste el nombre de Nueva Albi\u00f3n a la costa comprendida entre los 38 y los 48 grados de latitud, porque crey\u00f3 que ning\u00fan otro navegante la hab\u00eda visto, y tratando m\u00e1s adelante del puerto de San Francisco y sus inmediaciones a\u00f1adi\u00f3 que en este pa\u00eds los espa\u00f1oles jam\u00e1s hab\u00edan puesto los pies ni descubierto la tierra en muchos grados al sur de \u00e9l.<a class=\"footnote\" title=\"Knox, John. New Collection of Voyages, Discoveries and Travels, vol. III, edit. J. Knox, Londres, 1767.\" id=\"return-footnote-200-13\" href=\"#footnote-200-13\" aria-label=\"Footnote 13\"><sup class=\"footnote\">[13]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Tambi\u00e9n nos recuerda Espinosa y Tello que otro autor extranjero, Claret Fleurieu, en su obra <em>Voyage autor du monde pendant les ann\u00e9s 1790, 1791 et 1792 par Etienne Marchand<\/em>, publicada en 1799, intentando siempre menoscabar el m\u00e9rito de los espa\u00f1oles, aunque en un pasaje dice que Cabrillo no fue m\u00e1s adelante de los 44 grados de latitud, en otro asegura que toda la expedici\u00f3n se limit\u00f3 a avistar un cabo por los 41 grados y medio de latitud, y a nombrarle cabo Mendocino en honor del virrey.<a class=\"footnote\" title=\"Fleurieu, C.P. Claret. Voyage autour du monde, pendant les ann\u00e9s 1790, 1791 et 1792 par Etienne Marchand, De l\u00b4imprimeire de la R\u00e9publique, Par\u00eds, 1799.\" id=\"return-footnote-200-14\" href=\"#footnote-200-14\" aria-label=\"Footnote 14\"><sup class=\"footnote\">[14]<\/sup><\/a> No obstante, Espinosa y Tello insiste en que Cabrillo lleg\u00f3 al menos hasta los 43 grados, y recoge en su obra que los nav\u00edos de la flotilla de Cabrillo:<\/p>\n<blockquote><p>volvieron, el 22 de febrero, en busca del cabo de Pinos, avist\u00e1ronle el 25, y con los vientos fuertes del SSO corrieron al ONO: de modo que el 28 estaban en altura de 43, experimentando vientos tan duros, y mares encontradas que pasaban por encima de los nav\u00edos, que no pudi\u00e9ndose tener al abrigo, corrieron en popa al NE la vuelta de tierra con riesgo y temor de perderse, pues las se\u00f1ales eran de estar la costa pr\u00f3xima, y no pod\u00edan verla por la mucha cerraz\u00f3n. Vi\u00e9ronla al fin el 1\u00ba de marzo y observaron la latitud en 44\u00ba, experimentando un fr\u00edo intens\u00edsimo. Sobrevinieron vientos del N y NO con aguaceros que les obligaron a correr hasta el 3 de marzo al SE y ES, a\u00f1adi\u00e9ndose a la fatiga de los temporales la falta de alimento por no tener otra cosa que bizcocho, y \u00e9se averiado. Aquel d\u00eda abonanz\u00f3 el tiempo: pareci\u00f3les que entre 41\u00ba y 43\u00ba desemboca un r\u00edo muy grande, de que hab\u00edan tenido largas noticias, reconocieron el cabo Pinos; y siguiendo la costa amanecieron el d\u00eda 5 sobre la isla de Juan Rodr\u00edguez, cuyo puerto no osaron tomar por la mucha reventaz\u00f3n que a su entrada hab\u00eda, y as\u00ed corrieron en busca del abrigo de la isla de San Salvador, donde de noche y con el temporal se desapareci\u00f3 el otro nav\u00edo. Crey\u00e9ronle perdido, y salieron en su busca el d\u00eda 8, yendo al pueblo de las Canoas, y sucesivamente a la isla de San Salvador y al puerto de San Miguel, en el qual esperaron seis d\u00edas, tomando dos muchachos para int\u00e9rpretes, y dexando se\u00f1as por si llegase el separado. El 18 entraron en la bah\u00eda de San Mateo; el 21 en el Puerto de la Posesi\u00f3n, fuera del qual esperaron dos d\u00edas; el 24 llegaron a la isla de Cedros, y all\u00ed se uni\u00f3 el otro nav\u00edo, el qual pas\u00f3 a la isla de Juan Rodr\u00edguez por unos baxos, donde crey\u00f3 perderse. Salieron de esta isla el 2 de abril, y por no tener bastimentos para continuar descubriendo la costa siguieron a la Nueva Espa\u00f1a, entrando en el puerto de la Navidad el s\u00e1bado 14 del mismo mes.<a class=\"footnote\" title=\"De Espinosa y Tello, Ob. cit.\" id=\"return-footnote-200-15\" href=\"#footnote-200-15\" aria-label=\"Footnote 15\"><sup class=\"footnote\">[15]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<p>Las diferentes relaciones del viaje de Cabrillo y Ferrelo evidencian que dicha expedici\u00f3n habr\u00eda descubierto la costa situada entre los 38 y los 43 grados treinta y seis a\u00f1os antes de que lo hiciera Francis Drake, y que \u00e9ste \u00faltimo, al creer que los hispanos no hab\u00edan llegado tan alto en sus viajes, estaba equivocado. Y es que en 1579 Drake hab\u00eda viajado desde las costas novohispanas de Oaxaca hacia el norte, y tras navegar por las costas de la Alta California hasta el cabo Mendocino tom\u00f3 posesi\u00f3n del territorio al que llam\u00f3 New Albion para la Corona brit\u00e1nica, ignorando as\u00ed las anteriores expediciones y los descubrimientos que ya se hab\u00edan hecho.<\/p>\n<p>En todo caso, al c\u00e9lebre pirata s\u00ed se le puede adjudicar el m\u00e9rito de haber reconocido la costa americana del Pac\u00edfico entre los 44 y los 48 grados, pero no la zona inmediatamente anterior, ya que esta habr\u00eda sido descubierta por expedicionarios hispanos. As\u00ed, tal y como concluye Espinosa y Tello al hablar de la expedici\u00f3n de Cabrillo y Ferrelo,<\/p>\n<blockquote><p>desde 1543 en que Cabrillo hizo su viaje hasta 1578 en que lo hizo Drake no hubo alg\u00fan otro navegante que descubriese hasta los 48 grados, y la verdadera gloria que puede atribuirse al navegante ingl\u00e9s es el haber descubierto el pedazo de costa comprehendido entre los 43 y los 48 grados, al qual debi\u00f3 por consiguiente limitar su denominaci\u00f3n de Nueva Albi\u00f3n, sin mezclar en ella los descubrimientos de otros navegantes anteriores.<a class=\"footnote\" title=\"Ib\u00eddem.\" id=\"return-footnote-200-16\" href=\"#footnote-200-16\" aria-label=\"Footnote 16\"><sup class=\"footnote\">[16]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\n<hr class=\"before-footnotes clear\" \/><div class=\"footnotes\"><ol><li id=\"footnote-200-1\">MECD, AGI, MP-M\u00e9xico 6. <a href=\"#return-footnote-200-1\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 1\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-2\">Rodr\u00edguez de Montalvo, Garci. <em>Las Sergas de Esplandi\u00e1n<\/em>, Imprenta de Juan de Juta Florent\u00edn, Burgos, 1526. <a href=\"#return-footnote-200-2\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 2\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-3\">MECD, AGI, Patronato 20, N.5, R.13. <a href=\"#return-footnote-200-3\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 3\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-4\">Ib\u00eddem. <a href=\"#return-footnote-200-4\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 4\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-5\">Ib\u00eddem. <a href=\"#return-footnote-200-5\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 5\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-6\">Ibidem. <a href=\"#return-footnote-200-6\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 6\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-7\">Berrendos, como llam\u00f3 a estos animales fray Jun\u00edpero de la Serra en <em>Diario de fray Jun\u00edpero Serra en su viaje de Loreto a San Diego<\/em>, edit. Universidad de Texas, 2002. <a href=\"#return-footnote-200-7\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 7\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-8\">Howe Bancroft, Hubert. <em>History of California<\/em>, 1542-1800, edit. W. Hebberd, 1963. <a href=\"#return-footnote-200-8\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 8\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-9\">Anuario de Investigaciones, volumen 2, Centro de Investigaciones en Ciencias y Humanidades, Dr. Jos\u00e9 Mat\u00edas Delgado, 2002. <a href=\"#return-footnote-200-9\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 9\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-10\">MECD, AGI Patronato 20, N.5, R.13. <a href=\"#return-footnote-200-10\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 10\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-11\">Ib\u00eddem. <a href=\"#return-footnote-200-11\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 11\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-12\">De Espinosa y Tello, Josef; Fern\u00e1ndez de Navarrete, Mart\u00edn; Alcal\u00e1-Galiano, Dionisio y Vald\u00e9s Flores Baz\u00e1n y Pe\u00f3n, Cayetano. <em>Relaci\u00f3n del viaje hecho por las goletas Sutil y Mexicana en el a\u00f1o de 1792 para reconocer el Estrecho de Fuca, con una introducci\u00f3n en que se dan noticias de las expediciones ejecutadas anteriormente por los espa\u00f1oles en busca del paso del Noroeste de la Am\u00e9rica<\/em>, Imprenta Real, Madrid, 1802. <a href=\"#return-footnote-200-12\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 12\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-13\">Knox, John. <em>New Collection of Voyages, Discoveries and Travels<\/em>, vol. III, edit. J. Knox, Londres, 1767. <a href=\"#return-footnote-200-13\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 13\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-14\">Fleurieu, C.P. Claret. <em>Voyage autour du monde, pendant les ann\u00e9s 1790, 1791 et 1792 par Etienne Marchand<\/em>, De l\u00b4imprimeire de la R\u00e9publique, Par\u00eds, 1799. <a href=\"#return-footnote-200-14\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 14\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-15\">De Espinosa y Tello, Ob. cit. <a href=\"#return-footnote-200-15\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 15\">&crarr;<\/a><\/li><li id=\"footnote-200-16\">Ib\u00eddem. <a href=\"#return-footnote-200-16\" class=\"return-footnote\" aria-label=\"Return to footnote 16\">&crarr;<\/a><\/li><\/ol><\/div>","protected":false},"author":291,"menu_order":25,"template":"","meta":{"pb_show_title":"on","pb_short_title":"","pb_subtitle":"","pb_authors":[],"pb_section_license":""},"chapter-type":[],"contributor":[],"license":[],"class_list":["post-200","chapter","type-chapter","status-publish","hentry"],"part":3,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters"}],"about":[{"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/wp\/v2\/types\/chapter"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/wp\/v2\/users\/291"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/200\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":202,"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/200\/revisions\/202"}],"part":[{"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/pressbooks\/v2\/parts\/3"}],"metadata":[{"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapters\/200\/metadata\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"chapter-type","embeddable":true,"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/pressbooks\/v2\/chapter-type?post=200"},{"taxonomy":"contributor","embeddable":true,"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/wp\/v2\/contributor?post=200"},{"taxonomy":"license","embeddable":true,"href":"https:\/\/integrations.pressbooks.network\/thomtest\/wp-json\/wp\/v2\/license?post=200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}